El sector cárnico español ha demostrado su gran fortaleza cerrando el año 2025 con una facturación histórica de 22.593 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 7,5% en valor y del 3,1% en volumen. Según los datos de la consultora NIQ presentados durante la primera jornada del 26º Congreso AECOC de Productos Cárnicos, este hito se asienta sobre dos grandes pilares: la consolidación de la carne fresca como el indiscutible motor del mercado y el auge imparable de las soluciones listas para comer.
El reinado de la carne fresca y la revolución del envasado
Los números no dejan lugar a dudas: la carne fresca sigue siendo la reina absoluta de la cesta de la compra, acaparando el 63% del valor total del sector. Con una facturación de 14.148 millones de euros, este segmento ha experimentado un notable crecimiento del 8,1% en valor y del 3,7% en volumen.
Sin embargo, la tendencia que más rápido avanza viene en formato de conveniencia. Los platos preparados cárnicos se han coronado como la categoría con mayor crecimiento en 2025, disparando sus ventas un 10% hasta alcanzar los 605 millones de euros. El consumidor actual prioriza la comodidad y las soluciones prácticas, siendo los productos refrigerados —especialmente los elaborados con pollo— los grandes triunfadores de esta nueva ola.
Ahorro en la cesta y dominio del supermercado
Este escenario de récord se enmarca en unos hábitos de compra mucho más planificados y marcados por el bolsillo. Con un 44% de los compradores controlando activamente el coste total de su cesta, las opciones más asequibles han ganado la batalla: el pollo y el cerdo lideran el mercado con cuotas del 26,2% y 24,9% respectivamente, imponiéndose a carnes de mayor importe como el vacuno o el cordero.
Además, la forma en la que compramos ha consolidado un cambio de paradigma. El 68% de las ventas de carne ya se realizan en los canales de libre servicio (supermercados e hipermercados), dejando a las tiendas especializadas tradicionales con un 31% del mercado. Pese a esta inercia, expertos del retail y la distribución continúan subrayando la importancia vital que tiene el asesoramiento del carnicero profesional para influir en la decisión final del consumidor.
Un escudo frente a las críticas y una alfombra roja a la inversión
Más allá de los balances económicos, la primera jornada del Congreso ha servido como altavoz para reivindicar el peso estratégico de la industria. Josep Solé, presidente del Comité de Carnes de AECOC, puso sobre la mesa el verdadero impacto del sector: aporta el 27% del PIB alimentario, generó 122.000 empleos directos en 2025 y da sustento a más de 700.000 profesionales ganaderos.
En esta misma línea de defensa institucional, el exministro Manuel Pimentel rechazó de plano la imagen que responsabiliza al sector cárnico del deterioro medioambiental o del maltrato animal, y se mostró muy crítico con el “control excesivo” que la Política Agraria Común (PAC) impone a ganaderos y productores. Pimentel subrayó que el futuro pasa ineludiblemente por la innovación, las economías de escala y la especialización para garantizar el suministro.
Para asegurar que este motor económico no se detenga por trabas burocráticas, la administración local de Lleida ha anunciado medidas de calado. El alcalde de la ciudad, Félix Larrosa, confirmó la puesta en marcha de una ordenanza de impulso económico que permite reducir a la mitad los trámites administrativos para proyectos relevantes, allanando el camino a nuevas inversiones en la cadena agroalimentaria.
Con los deberes hechos y un consumidor que, pese a mirar los precios, no renuncia a su ración de carne, las previsiones para 2026 apuntan a que el sector seguirá por la senda del éxito con un crecimiento estimado del 3,8% en valor.
















