El brote de Peste Porcina Africana detectado en jabalíes en el entorno de Bellaterra y Collserola continúa bajo vigilancia, pero ya hay una conclusión científica clara: no se originó en las instalaciones del IRTA-CReSA.
Tras meses de especulaciones y silencio autoimpuesto por prudencia, las auditorías y la secuenciación genética del virus han descartado definitivamente que el brote se originara por una fuga en las instalaciones de alta seguridad del IRTA-CReSA.
En Cárnica hemos hablado con Carles Vilalta, veterinario y responsable de la línea de epidemiologia y análisis de riesgo del IRTA , quien explica que tanto las auditorías independientes como la secuenciación genética han descartado de forma definitiva una fuga desde los laboratorios de biocontención.
Demostrando su inocencia: el virus no salió del IRTA-CReSA
Tras las primeras especulaciones que apuntaban a una posible salida del virus desde el centro, incluso vinculadas a falta de seguridad provocada por las obras en las instalaciones, se activaron dos auditorías de investigación: una comisión técnica independiente y una revisión por parte del equipo europeo de emergencias veterinarias. Ambas concluyeron que en ningún caso existió ningún fallo en los sistemas de biocontención.
“La segunda auditoría, que fue la que llevaron a cabo los miembros del equipo de emergencias de veterinarios de Europa,se hizo expresamente para buscar en el IRTA-CReSA como origen del brote.” En la auditoría de este equipo se anunció que había existido un problema en un digestor, lo que activó las alertas, “esto finalmente se resolvió de manera favorable, y además concluyeron queno había ninguna evidencia de fallo en la biocontención del IRTA-CReSA.”
La clave de los resultados ha llegado gracias a la secuenciación genética. El virus detectado pertenece al genotipo 2, pero ha sido clasificado como grupo genético 29, una variante que no coincide con ninguna de las cepas almacenadas o utilizadas en el centro de investigación.
“Toda la secuencia genética tiene un fragmento de 10.000 pares de bases, es decir, 10.000 nucleótidos”, profundiza el experto. Esto son mutaciones acumuladas que se producen por años de evolución natural en el virus.
“Si hubiera salido de un laboratorio, sería prácticamente idéntico a la cepa de referencia Georgia 2007. Y no lo es”, explica Vilalta.
La hipótesis más probable: material contaminado
Si no procede del laboratorio, ¿Cómo llegó? La secuencia genética apunta a mayor similitud con variantes que han evolucionado hacia el este de Europa. “En este caso, este virus no es idéntico a nada de lo que está circulando en Europa, ni a los virus más cercanos que se han podido identificar, debido a que existe, digamos, un vacío de conocimiento en la región de Rusia y China.” Afirman, además, desde el IRTA-CReSA que no se puede confirmar nada, pues existe mucho desconocimiento sobre lo que ocurre en estas zonas.
Según detalla el epidemiólogo, la hipótesis más lógica es la introducción, por accidente, de material contaminado, probablemente carne o embutidos a través de viajeros o transportistas en áreas de servicio cercanas de la AP-7. “La hipótesis más probable a día de hoy es que se trate de material contaminado, seguramente carne, ya que se necesita una dosis vírica alta para infectar a los animales.”
Situación actual del brote y vigilancia
Hasta la fecha se han analizado más de 1.600 jabalíes, con alrededor de 160 positivos. Los datos apuntan a una letalidad del 100%, “Parece que es 100 % letal, porque no hemos encontrado ningún animal vivo con anticuerpos.”
El foco se considera “bastante acotado” en la zona de Collserola, aunque en las últimas semanas se ha observado un ligero desplazamiento hacia el sur de Barcelona.
Cataluña está realizando una vigilancia intensiva, superando los objetivos impuestos a nivel nacional de muestreo. “En España, si no me equivoco, está establecido que deben muestrearse unos 2.700 animales, repartidos por comunidades autónomas según las densidades. Y solo en Cataluña, el último dato que recuerdo es que ya estábamos muestreando alrededor de 3.100.”
El reto científico frente a la vacuna y el impacto en el sector
El desarrollo de una vacuna frente a la PPA sigue siendo complejo, “para desarrollar vacunas hacen falta varios requisitos: primero, que sean eficaces; y después, que sean seguras y que no puedan revertir a la virulencia.” Trabajan mano a mano con VPharma en la búsqueda de una vacuna que sea efectiva. En Estados Unidos ya llevan unos años trabajando en una, “la única vacuna registrada, si no me equivoco, es una que se está probando en Vietnam, aunque tuvieron problemas de reversión a la virulencia.”
Para el sector porcino, la prioridad es evitar la entrada del virus en explotaciones comerciales, ya que esto tendría graves consecuencias para las exportaciones. En este sentido, la crisis ha servido para reforzar las medidas de bioseguridad en granjas y en toda la cadena de valor.
“Ahora lo importante es mantener la vigilancia y extremar la bioseguridad”, concluye Vilalta. La investigación ha despejado la principal incógnita: el virus no salió del laboratorio, y el foco sigue bajo control científico y epidemiológico, por lo que la conclusión final es clara: el IRTA-CReSA es inocente.
















