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Carnicería Paloma: más de 40 años llevando el negocio puerta a puerta por los pueblos de Ávila

Por Celia LópezRedactora de Cárnica

Hay oficios que pasan de generación en generación. Y luego está la historia de Andrés y Paloma, para los que la carne forma parte de su ADN desde hace siglos. La tradición carnicera de la familia se remonta, según explica Andrés, al tatarabuelo de su abuelo, lo que sitúa sus raíces al menos seis generaciones atrás. Un legado que hoy continúa al frente de la Carnicería Paloma, ubicada en Tiñosillos, Ávila, pero que tiene una particularidad que la hace única: una furgoneta frigorífica que, desde hace más de cuatro décadas, lleva la carnicería puerta a puerta por los pueblos de la España vaciada. Hoy conocemos esta historia tan curiosa gracias a Arcos, ElPozo y Utistil, que nos acompañan a conocer a las carnicerías de España para nuestro ranking.

“Lo pensé de la noche a la mañana”, recuerda Andrés. Lo que comenzó como una idea se ha convertido en un servicio esencial para decenas de localidades. Adaptó una furgoneta isotérmica, instaló una vitrina, un generador y empezó a recorrer los pueblos cercanos ofreciendo carne fresca directamente a sus vecinos. Más de cuarenta años después, sigue haciéndolo.

Una carnicería sobre ruedas

Mientras muchas rutas de venta ambulante desaparecían, Andrés decidió mantener viva una forma de comercio que parecía destinada a quedarse en el recuerdo. Cada semana recorre varios pueblos de la provincia, algunos con apenas un centenar de habitantes durante el invierno. “Ahora mismo, si quisiera coger quince o veinte pueblos más, los cogería, pero no puedo. No me da la hora del reloj”, afirma.

Su jornada es un auténtico ejercicio de resistencia. Hay días en los que visita hasta diez pueblos distintos. . Todo ello mientras sigue atendiendo la carnicería junto a su mujer, Paloma, con quien forma un equipo de solo dos personas. La clave de su éxito, asegura que está en la cercanía. Los vecinos saben qué día llega la furgoneta y esperan su visita.

Mucho más que carne

Con el tiempo, la furgoneta se ha convertido en una pequeña tienda ambulante. Además de carne, Andrés transporta otros productos básicos para facilitar la vida de los habitantes de los pueblos más pequeños. “Mi furgón va como el cante del afilador”, bromea. En este se pueden encontrar frutas, verduras procedentes de la huerta de la familia, leche, vino y otros productos cotidianos. Un servicio especialmente importante para las personas mayores que viven solas o tienen dificultades para desplazarse.

La utilidad de esta labor quedó especialmente patente durante la pandemia. Mientras gran parte del país estaba confinado, Andrés siguió recorriendo sus rutas habituales. “Yo no he parado. Dejaba la compra en las ventanas y el dinero en una cesta. Era una forma de ayudar a la gente mayor”, recuerda.

La calidad como bandera

Antes de dedicarse por completo a la carnicería, Andrés se ocupaba de criar y engordar terneras. Esa experiencia sigue marcando hoy su filosofía de trabajo. La ternera continúa siendo el producto estrella de la casa, especialmente cortes como el entrecot, el chuletón o el solomillo. También elaboran embutidos y otros productos cárnicos, pero la carne de vacuno sigue siendo la gran protagonista.

“Nos lo hemos ganado por el producto y por la calidad que llevamos”, resume. La materia prima procede desde hace años del mismo matadero de confianza.

Dos carnicerías y una misma pasión

La actividad de Andrés no termina cuando aparca la furgoneta. Además de la carnicería principal, durante los fines de semana atiende otro establecimiento en la urbanización Pinar Jardín, en Marugán.

Cuando se le pregunta si eso le deja tiempo para descansar, responde entre risas. Porque, a sus 65 años y acogido a la jubilación activa, sigue manteniendo el mismo ritmo de trabajo que le ha acompañado durante décadas.

Quizá ahí esté la explicación de una historia que ha sobrevivido al paso del tiempo: una tradición familiar con más de seis generaciones de historia, una apuesta firme por la calidad y una furgoneta que continúa recorriendo carreteras secundarias para demostrar que, en muchos pueblos, la mejor carnicería sigue llegando sobre ruedas, exactamente igual que hace muchos años.

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