Entrevista a Jaume Planella, director de I+D de Noel.
Innovar no es una opción en Noel, es casi una obligación genética. Jaume Planella, con 34 años en la compañía y 25 liderando el I+D, lo resume con una mezcla de claridad y humor: se invierte “poco” (ironía)… pero lo suficiente para no dejar de avanzar. Y ese avance se traduce en algo muy concreto: productos que evolucionan al ritmo —o incluso un paso por delante— de lo que pide el consumidor.
Porque entre la idea y el lineal hay todo un proceso que no siempre es rápido ni sencillo. Puede durar meses… o años. Depende del mercado, del cliente, de la presión competitiva. Mientras en Reino Unido se trabaja con un horizonte de un año, en España los tiempos se acortan, y cuando el desarrollo es propio, la agilidad interna marca la diferencia. Todo para llegar antes, pero también mejor.

En esta conversación, entramos en el corazón del I+D de Noel: la relación clave con proveedores, la búsqueda constante de nuevos ingredientes, y los proyectos que ya apuntan a una clara dirección —menos ultraprocesados, más naturalidad, nuevas texturas—. Además de conocer las novedades en su gama ‘Delizias Al Corte’, en la que han eliminado los conservantes y avanzan hacia el clean label,¡.
Pregunta. Jaume, cuéntanos las principales novedades de Noel en los últimos meses en materia de producto.
Respuesta. En Alimentaria presentamos los productos que ya habíamos desarrollado meses antes y que estamos empezando a implementar con distintos clientes. En cocidos hemos trabajado una gama más natural, con menos conservantes —en algunos casos sin ellos—, aumentando el contenido de carne y, en algunos productos, incorporando colágeno como ingrediente funcional.
P. ¿A qué responde este cambio hacia productos más naturales y con mayor contenido cárnico? ¿Os lo ha demandado consumidores que buscan productos con más carne porque son más saludables?
R: No es un nicho concreto. Es una tendencia del consumidor que busca productos con más contenido de carne, ya sea por percepción de mayor proteína o por asociarlo a algo más natural. No hay un único motivo, pero es una demanda clara.
P. ¿En qué estado de implementación se encuentran estos lanzamientos? ¿Ya se pueden ver en el lineal?
R. Ya están en marcha. En la gama ‘Delizias Asadas’, por ejemplo, ya tenemos en el mercado la receta de pollo y próximamente incorporaremos pavo y jamón de cerdo. En ‘Delizias Al Corte’, además, hemos hecho un upgrade: más porcentaje de carne y eliminación de conservantes.

P. Lo adelantábamos al principio, pero… ¿El I+D es parte del ADN de Noel?
R. Por descontado. Llevo 34 años en la empresa y 25 en I+D, así que forma parte de la esencia desde el origen.
P. ¿Qué peso tiene, según tu punto de vista, el I+D dentro de la compañía?
R. Es relevante, aunque siempre nos parece poco. Noel además está diversificada en otras familias de producto, lo que hace que el I+D sea muy dinámico y en algunos casos incluso más cercano a un enfoque “startupero”, con proyectos que van más allá del cárnico.

P. En un mundo en el que los proveedores escasean, ¿qué papel juegan los proveedores en vuestro proceso de innovación?
R. Son clave, para nuestro departamento un pilar más. El proveedor es quien te ayuda a llevar a cabo los nuevos lanzamientos. No solo por los ingredientes, sino también por maquinaria, ingeniería y conocimiento del proceso. Estamos convencidos de que el proveedor es un partner que te ayuda a desarrollar producto. Por eso, para nosotros son igual de importantes que el cliente.
P. Para ir acabando, ¿en qué estáis trabajando actualmente en el departamento de I+D?
R. En extensión de gama, con upgrades en líneas existentes, especialmente en embutidos, siguiendo la tendencia de clean label, con menos ingredientes y menos procesado. Y también en nuevos negocios que van apareciendo y que hay que desarrollar.
P. ¿Cuál es el tiempo medio desde el desarrollo de un producto hasta su llegada al mercado?
R. Depende. Si es un producto impulsado por el cliente, el timing lo marca en gran parte el propio cliente. En mercados como el británico se trabaja a un año vista, mientras que en España los ciclos suelen ser más cortos, en torno a seis meses. En global, la media está entre 7 y 8 meses.














