Tras las primeras críticas vertidas ayer por parte del sector primario ante el anuncio del acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Australia, el malestar sigue creciendo. PROVACUNO y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), coinciden también en exigir a Bruselas medidas de protección estrictas para evitar alteraciones perjudiciales en el mercado interno.
PROVACUNO ha denunciado la falta de transparencia de la Comisión Europea durante las negociaciones de este pacto, el cual establece un contingente preferencial de 30.600 toneladas de carne de vacuno australiana. Esta cuota supone multiplicar por cuatro la cantidad de carne que entró desde el país oceánico a la UE el año pasado, cuando se registró el máximo histórico de 7.296 toneladas.
Javier López, director de PROVACUNO, ha marcado una línea roja clara sobre la postura del sector: “Evidentemente, no estamos en contra del libre comercio. Estamos en contra de un libre comercio con reglas distintas y desequilibradas”. Por ello, la organización demanda a la Comisión Europea el “estricto cumplimiento del modelo de producción europeo” para toda la carne importada bajo este tratado.
El impacto en el campo: 2.040 ganaderías en la cuerda floja
La interprofesional alerta del daño irreparable que este acuerdo puede causar al medio rural. Traducido a cifras productivas, el nuevo contingente equivale a 102.000 bovinos sacrificados al año, lo que impactaría directamente a unas 2.040 ganaderías europeas y comprometería cerca de 70.000 hectáreas de terreno. Todo ello en un contexto muy delicado, en el que la cabaña ganadera de la UE ya arrastra una caída estructural del 8,7% en la última década.
La trampa de los precios: hormonas y 48 horas sin agua
El principal motivo de alarma es la enorme brecha competitiva. El precio de referencia de la carne australiana se sitúa un 29% por debajo del precio medio comunitario (510,34 euros frente a 719,45 euros por cada 100 kilos).
Esta ventaja de costes se sustenta en prácticas prohibidas en Europa. Según denuncia el informe de PROVACUNO, en Australia están autorizados los promotores hormonales del crecimiento (como la testosterona, el zeranol o la progesterona) y los antibióticos promotores del crecimiento.
Además, se permiten prácticas de manejo animal alejadas del estándar europeo, como la castración sin anestesia o el transporte de ganado hasta 48 horas sin acceso a agua ni alimentos.
A esto suman la contradicción climática de importar carne desde las antípodas º
UPA exige salvaguardas “irrenunciables”
Por su parte, la organización agraria UPA ha analizado el texto mostrando una profunda cautela ante los efectos en sectores que consideran vulnerables, como el vacuno, el azúcar, los lácteos, el arroz y, muy especialmente, el ovino y caprino, un sector en crisis al que califican de “insustituible”.
Aunque la balanza comercial general entre España y Australia es positiva (con exportaciones de hasta 400 millones de euros frente a importaciones máximas de 67 millones), UPA exige el “máximo celo”. Para la organización, la redacción de las cláusulas de salvaguarda es una prioridad absoluta. “A partir de ahora todos los acuerdos comerciales que suscriba la UE deberán contemplar salvaguardas reales, ágiles y eficaces que puedan activarse en caso de percibirse perturbaciones de mercado”, han recalcado, advirtiendo que para ellos son “irrenunciables”.
Las exigencias conjuntas a Bruselas
Ante este complejo escenario comercial, el sector ganadero lanza un paquete de demandas técnicas a las instituciones europeas para el desarrollo del acuerdo:
- Equivalencia normativa: Reclaman que el acuerdo incluya la equivalencia explícita en bienestar animal y resistencia antimicrobiana, obligando a Australia a alinear su manejo ganadero con las exigencias europeas.
- Refuerzo de las auditorías: Reclaman aprobar sistemas de control oficiales en origen, así como endurecer las inspecciones físicas, de identidad y documentales en frontera.
- Tolerancia cero con la deforestación: Exigen que las importaciones se sometan sin fisuras al Reglamento Europeo de Deforestación Importada (EUDR), prohibiendo la venta si no se demuestra una trazabilidad completa.
















