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Acercar el productor primario al consumidor final es una necesidad

Las pymes alimentarias pueden ser una solución eficaz con importantes ahorros para productores y consumidores, manteniendo el empleo del medio rural y favoreciendo la conservación del ecosistema próximo.

Las autoridades del aparato del gobierno, del estado y de las CC.AA, además de otras organizaciones sectoriales y profesionales, tendrían que dejar de pensar únicamente en dónde poner sus ‘culos’ a resguardo ante la recesión económica que vamos a padecer desde este cuatrimestre.

Antes de morir Julio Anguita, un político decente y con sentido común, tuvo la valentía de decir basándose en el ‘Informe Petras’, conocido por el gobierno pero no difundido ni tomado en cuenta en su momento, que los jóvenes de hoy iban a vivir mucho peor que sus padres durante años. Y añadió que no eran anarquistas los que protestaban únicamente, sino los que trabajaban realmente por un mundo mejor para los más desfavorecidos en unos tiempos difíciles para la mayoría, pero mucho peores siempre para los más débiles.

Y los más débiles en términos empresariales son las pymes, que pagan todavía a unos nueve millones de trabajadores por cuenta ajena y que se han visto reducidas en más de 500.000 empresas en el plazo de un año desde 2020.

Las pymes se encuentran muy desamparadas ante los problemas acuciantes que les acechan

Y van a seguir cerrando, a pesar del repunte que el turismo pueda representar para unas zonas determinadas y para los ciudadanos que necesitan evadirse por unas semanas de los problemas pasados, presentes y futuros que los políticos achacan siempre a problemas externos: guerra en Ucrania, problemas energéticos agravados en parte por su propia incompetencia, cambio climático, subida de intereses, deuda externa galopante, menor PIB industrial y cualquier otro de naturaleza externa que no sea el resultado de una pésima gestión del covid y la inoperancia de un gobierno dividido que no funciona.

Sin entrar en polémicas sobre la eficacia de cualquier gobierno y ante la gravedad de los problemas actuales que aquejan a las pymes, a los que hay que añadir la pertinaz sequía y el aumento de incendios a lo largo y ancho del país por una dejación grave de responsabilidades en el mantenimiento de montes, cañadas y otros medios de riqueza forestal y agropecuaria que mantienen en el medio rural a casi el 30% de la población activa total,  sí hay posibilidades de poner en funcionamiento el medio rural para beneficio de todos los agentes de la cadena alimentaria y del consumidor final, a menores precios y respetando el medioambiente y ecosistema próximos,  con la colaboración eficaz de pymes y profesionales.

Centrémonos en lo que sí podemos hacer, sin disquisiciones absurdas sobre aquello que no depende de nosotros mismos y que muestran la evidencia de nuestra incompetencia

  • Si producimos y vendemos a pocos kilómetros de nuestros medios de producción tendremos menores gastos de transporte, menores consumos energéticos y costes de producción y un mayor margen sobre ventas si, además, utilizamos nuestros propios medios productivos en el proceso y puesta a disposición de los productos agropecuarios e industriales al consumidor final, siempre cumpliendo con las normativas sanitarias vigentes en cada parte del proceso.
Los retos a los que se enfrentan las pymes en la actualidad, son innumerables
  • El mundo rural siempre ha tenido vacas, ovejas y cerdos ecológicos. Es decir, criados de forma natural y sacrificados en unas instalaciones adecuadas, pero adaptadas a cada especie y número de animales. Sin dejar por ello de cumplir las condiciones de bienestar animal requeridas últimamente y mejorando, incluso, dichas condiciones, ya que un animal no estresado por viajes de larga duración y sacrificado con las debidas garantías sanitarias, tiene una mayor vida comercial y mayor rendimiento económico (menor pérdida “en vivo” y de transporte de canales al lugar de venta despiece y/o venta) cumpliendo siempre las condiciones de transformación y evacuación de los residuos procedentes de estos servicios en unas instalaciones adecuadas a su capacidad de matanza y transformación.
  • El medio rural y sus habitantes verían con mucho interés la posible dedicación de los que pudieran sumarse a estas actividades, tanto jóvenes como mayores ante la posibilidad de revitalizar sus pueblos y mejorar su nivel actual de vida, consumiendo otros servicios necesarios y obteniendo el impulso que permita una recuperación social de su comunidad y del ecosistema cercano, cuyo abandono hoy estimula los incendios a lo largo y ancho de todo el país, entre otros problemas importantes tanto sociales como económicos de la España ‘vacía’.
  • El consumo interno y próximo se revitalizaría, sin menoscabo de otras opciones de distribución y venta compatibles con esta propuesta, si bien el acceso directo de los productores agropecuarios e industriales al consumidor final aseguraría una cierta capacidad de producción y venta en condiciones óptimas, sin necesidad de modificar su sistema productivo y venta actuales ante otros operadores.

Acercar el productor primario al consumidor final no es una hipótesis a considerar, sino una necesidad en los momentos actuales, ya que si el productor/transformador cierra y los problemas de precios, consumo y transporte de mercancías continúan, perderemos la oportunidad de mantener una red descentralizada y de gran capilaridad social necesaria para sobrevivir en condiciones adversas y mantener el empleo de nueve millones de personas. Casi igual que el número de jubilados.

Esta propuesta y su desarrollo pormenorizado es conocida por el MAPA desde 2020 y ha tenido una favorable acogida por parte de algunas Direcciones Generales, pero no se ha llegado a discutir en profundidad.

Además, en varias Comunidades Autónomas se ha autorizado recientemente el funcionamiento de ‘mataderos móviles’ para  eliminar la matanza domiciliaria en el municipio o sacrificar especies de abasto para pequeños operadores cárnicos que tienen problemas de operatividad en mataderos convencionales, mediante el transporte de estas instalaciones de ‘servicio mínimo’ al lugar de sacrificio elegido con un coste/alquiler muy alto y recurrente, además de la retirada de residuos y subproductos no comerciales que, si bien no significará ningún ahorro para estos operadores, sí representará un ingreso significativo para las empresas subcontratadas o para quien pague directamente este servicio.

Pyme destinada a la industria alimentaria

Estas autorizaciones debieran suponer, de hecho, la necesidad de autorizar la instalación de mataderos modulares de capacidad adecuada a las necesidades de sacrificio de los operadores cárnicos industriales pymes, anexos a instalaciones cárnicas ya construidas; granjas y salas de despiece según cada caso concreto; aprovechando estas instalaciones y completando con otras el proceso de sacrificio de acuerdo a la normativa sanitaria vigente y cumpliendo todas las exigencias medioambientales, con una inversión mucho menor y  ahorros muy importantes de proceso, transporte y evacuación de residuos, ya que el planteamiento propuesto para ‘acercar el productor y transformador primario al consumidor final’ es el de ahorrar costes, consumos energéticos y gastos de transporte, favoreciendo una economía circular en la práctica para que las pymes puedan producir más con menores costes y un mayor margen s/vta. Vender productos distintos, complementarios y no sustitutivos  al consumidor final próximo con un menor PVP; cobrar de una forma rápida y generar un mayor ‘flujo de caja’ respetando todas las normativas vigentes en instalaciones sanitariamente seguras y próximas.

Quizás haya llegado el momento de ‘cambiar el chip’ y ver la situación de otra forma porque cuando una pyme se cierra casi nunca se vuelve a abrir, pero como tienen pocos empleados, son poco atractivas para los sindicatos ‘de clase’ y tampoco presentan problemas de carácter mediático para el gobierno, resulta necesario que dicha visibilidad se haga patente de todas las formas posibles.

Las pymes son la sangre del medio rural  y  el suelo de nuestra economía. La solución más fácil, económica y rápida de implementar siempre es la más cercana

Y si se apoya en empresarios que viven su empresa las 24 horas del día tendrá, siempre, más posibilidades de éxito social y económico, además de contribuir a mantener el empleo y la actividad industrial propia y asociada de otras pymes relacionadas con la alimentación.

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Domenec Estany Castella
Domenec Estany Castella
09/09/2022 19:44

Tots els comentaris son molt correctes menys al final ja que estem en un pais que els petits escorxadors han de tancar per falta de treball ja que els productors que comenteu no i van ja que prefereixen anar a una gran corporaciò perque es molt mès economic ja que aprofiten la caiguda (el ciquè quart), cosa que els petits o movils no tenen l’opcciò. En aquest cas crec que els petits productors son els primers en no ser solidaris.

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