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Horacio González-Alemán, ceo de Thoffood, moderó la mesa de debate en la que participaron Daniel Medina (Grupo Medina), Jaime Yartu (El Encinar de Humienta), Pedro Olivares (ElPozo Alimentación) y Tomás Rubiato (Grupo Vall Companys).

El sector cárnico condiciona su apoyo a Mercosur al juego limpio: “Competimos con pirámides totalmente invertidas”

Por Beatriz DeparesResponsable de contenidos de Cárnica

ANICE y FECIC organizaron ayer la jornada ‘El DAFO de Mercosur’. Autoridades europeas y nacionales debatieron con líderes empresariales sobre los retos de un tratado comercial que abre un mercado de 270 millones de consumidores. Sin embargo, la entrada en vigor provisional del acuerdo genera una profunda inquietud en la industria por la actual asimetría regulatoria.

Modelos productivos frente a frente

Durante la mesa redonda de la industria, los operadores mostraron su enorme preocupación por las diferencias en las exigencias de producción entre ambos bloques. Pedro Olivares, director de Veterinaria y Ganadería de ElPozo Alimentación, resumió la difícil situación a la que se enfrenta el sector: “Partimos de modelos totalmente opuestos”. Olivares explicó que el sistema europeo coloca al consumidor en la cúspide, generando costosos “autoaranceles” normativos. “Ahora nos ponemos a competir con unos señores que tienen una pirámide totalmente invertida […] y ellos van a un precio”, lamentó el directivo.

Daniel Medina, director general de Grupo Medina, ilustró esta enorme brecha regulatoria comparando el tamaño de las explotaciones. Medina recordó que, mientras en España se limitan las nuevas granjas de vacuno a 850 plazas tras años de estrictos trámites medioambientales, en Brasil se levantan actualmente instalaciones para 22.000 animales. “Competir en esas mismas circunstancias es muy complicado”, denunció Medina.

De izquierda a derecha: Tomás Rubiato, responsable Asuntos Públicos de Grupo Vall Companys; Pedro Olivares, director de veterinaria y ganadería de ElPozo; Jaime Yartu, CEO de El Encinar de Humienta; y Daniel Medina, director general de Grupo Medina.

En esta misma línea, Jaime Yartu, CEO de El Encinar de Humienta, reclamó igualdad de condiciones y pidió a las administraciones que garanticen que las reglas del juego se apliquen por igual para poder competir justamente. Por su parte, Tomás Rubiato, responsable de Asuntos Públicos de Grupo Vall Companys, criticó duramente la “hemorragia legislativa” impulsada por la anterior Comisión Europea. Rubiato denunció que las instituciones exigen al sector ser ecológico y sostenible “sin mirar la economía y la competitividad económica”.

El impacto sectorial: volumen, valor y oportunidades

Pese a estas reticencias, el impacto del tratado variará radicalmente según el tipo de carne. Paolo Garzotti, jefe de la Unidad de América Latina y Caribe en la Comisión Europea, detalló que el acuerdo impone cuotas estrictas a los sectores europeos más sensibles. Concretamente, limita la entrada de carne de vacuno a 99.000 toneladas anuales con un arancel del 7,5 %, y fija un máximo de 180.000 toneladas para la carne de aves, ambas con una entrada gradual a lo largo de seis años. Garzotti recalcó que estas cantidades representan un bajo impacto, suponiendo aproximadamente un 1,5 % de la producción total europea de vacuno y un 1,3 % en el caso de las aves.

Paolo Garzotti, jefe de la unidad América Latina y Caribe DG TRADE de la Comisión Europea, intervino en la jornada en modalidad telemática.

Sin embargo, Daniel Medina rebatió la teoría del bajo impacto del vacuno argumentando que no es lo mismo volumen que valor. Medina advirtió que las importaciones no serán de canales enteras, sino que se concentrarán en cortes nobles: “Esa cantidad es mayor que la cantidad de producción de solomillos en la Unión Europea”. El directivo alertó de que esto provocará un enorme efecto multiplicador que dañará los precios y afectará, en primer lugar, a la pequeña industria. Además, criticó que el actual sistema de licencias de importación “se ha quedado obsoleto” porque restringe el acceso y beneficia exclusivamente a los grandes intermediarios históricos en lugar de a la industria productora.

Por el contrario, el sector porcino detecta una gran oportunidad de expansión. Julián Conthe, director general de Política Comercial del Ministerio de Economía, destacó las fuertes posibilidades del cerdo español en la región. Desde Bruselas, Michele Spangaro, responsable de Asuntos Públicos de la asociación italiana ASSICA en Bruselas, respaldó esta visión recordando que el acuerdo reducirá los altos aranceles actuales, que hoy rondan el 16 % para los productos porcinos en Mercosur.

Julián Conthe, director general de política comercial y seguridad económica del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.

Blindaje de las “joyas” gastronómicas

Además de la vía libre al porcino, el acuerdo protege los productos de alto valor añadido. Paolo Garzotti confirmó que el texto blindará 42 indicaciones geográficas europeas de la categoría cárnica y sus preparados. De este modo, productos tan emblemáticos como por ejemplo el Jamón de Teruel, la Cecina de León o el Jamón de Parma quedarán a salvo de imitaciones en Sudamérica.

Julián Conthe destacó el “particular valor” que estas figuras de calidad tienen en América Latina gracias a la proximidad cultural. Desde la perspectiva empresarial, los productores consideran esta protección como una de sus mayores fortalezas competitivas en mercados exteriores.

Michele Spangaro, responsable de Asuntos Públicos para Europa y América Latina de ASSICA (Associazione Industriali delle Carni e dei Salumi)

La seguridad alimentaria, no se negocia

A lo largo del encuentro, los representantes institucionales garantizaron que los productos importados cumplirán todas las exigencias sanitarias europeas. El encargado de clausurar el evento fue José Luis Agüero Monedero, subdirector general de Producciones Ganaderas y Cinergéticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Durante su discurso final, lanzó un mensaje tajante: “Los estándares sanitarios y de seguridad alimentaria de la Unión Europea no son negociables”. Como ejemplo de esta firmeza, recordó la reciente decisión de prohibir, a partir de septiembre, las importaciones de carne de Brasil que incumplan las normas sobre el uso de antimicrobianos.

Finalmente, el sector reconoció la necesidad estratégica de sellar alianzas comerciales fiables dada la dependencia estructural europea de materias primas. En sintonía, las organizaciones españolas reafirmaron su postura constructiva recordando su premisa de partida: “Sin salvaguardas no hay acuerdo posible, pero con reglas claras y juego limpio, el acuerdo puede convertirse en una auténtica palanca de crecimiento”.

Lola Barragán, directora de comunicación de ANICE, fue la encargada de conducir la jornada.
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