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Nico Jamones: de la pequeña tienda de ultramarinos a facturar cerca de 50 millones de euros y conquistar TikTok

Por Beatriz DeparesResponsable de contenidos de Cárnica
Fundada en 1965 en un pequeño pueblo de la provincia de Ciudad Real, la empresa familiar Nico Jamones ha trazado un viaje fascinante: de colgar paletas en las vigas de su propia casa a convertirse en un caso de éxito en el moderno ecosistema del comercio electrónico. Con una facturación cercana a los 50 millones de euros alcanzada en 2025 y una presencia consolidada en más de medio centenar de países, la compañía demuestra a diario que la maestría chacinera y la innovación digital pueden maridar a la perfección. Su último gran hito ha sido encontrar en TikTok un escaparate inigualable, conquistando a las nuevas generaciones a través de la pantalla del móvil y despachando tradición adaptada a los nuevos tiempos.

Para entender la capacidad de adaptación y el éxito de la marca hoy en día, es imprescindible mirar hacia atrás y recordar los orígenes de la compañía. La historia de Nico Jamones es, en esencia, el relato de superación de una familia impulsada por la apremiante necesidad de salir adelante. Todo comenzó hace ya más de seis décadas, concretamente en 1965, cuando el matrimonio formado por Nicolás González Alonso y Carmen Espadas Rivero decidió empezar a comercializar la carne de los cerdos que criaban en el corral de su casa. El punto de venta original fue una pequeña tienda de ultramarinos situada en el municipio de Luciana, en Ciudad Real.

En aquellos primeros y difíciles años, el proceso de curación del jamón se llevaba a cabo de manera completamente natural, con los escasos medios artesanales de los que disponían. La implicación y el tesón de los fundadores fueron tales que llegaron a adaptar todas las habitaciones de su propio hogar, instalando vigas de hierro y cuerdas para poder colgar y curar allí las preciadas piezas. Fueron tiempos marcados por un inmenso sacrificio personal, en los que Nicolás y Carmen se dividían exhaustivamente todas las tareas del negocio, permitiéndose el lujo de descansar únicamente un día en todo el año.

Ese esfuerzo innegociable comenzó a dar sus merecidos frutos. A medida que la excepcional calidad de su producto fue ganando reconocimiento en la comarca y en los pueblos colindantes, la familia construyó una pequeña fábrica dedicada en exclusiva a la elaboración de jamones y embutidos, contrataron a sus dos primeros empleados y asentaron las bases del imperio cárnico actual.

El salto al ‘social commerce’: tradición chacinera en la pantalla

En el actual y competitivo escenario digital, el caso de Nico Jamones resulta ser un ejemplo paradigmático de cómo la industria cárnica más tradicional está sabiendo capitalizar las nuevas herramientas de venta directa. Lejos de conformarse con los canales de distribución clásicos, la compañía manchega decidió explorar nuevas vías y adentrarse en TikTok Shop, plataforma en la que llevan presentes desde hace aproximadamente un año. Esta decisión responde a su filosofía de mantenerse siempre abiertos a dinámicas que les permitan hacer llegar sus productos a un público mucho más amplio.

El resultado de esta innovadora apuesta no se ha hecho esperar. Aunque en el cómputo global de la empresa las ventas generadas por este canal aún son reducidas en comparación con el volumen total de su facturación, Nico Jamones ha logrado que TikTok Shop represente ya el 33% de sus ventas online. Esta cifra resulta especialmente llamativa porque iguala el volumen de facturación que la compañía genera a través de su propia tienda digital oficial.

A través de esta red social, la empresa ha logrado comercializar con gran éxito superventas como su ‘Pack paleta curada con jamonero’ o el novedoso ‘Pack cena ibérica’. Además, la plataforma ha funcionado como un eficaz trampolín para impulsar la exportación de forma orgánica a mercados europeos de gran exigencia, como son Francia e Italia. Isabel Rodríguez, Marketing Manager de Nico Jamones, destaca el valor estratégico de esta incursión: “TikTok Shop se ha consolidado como un canal clave dentro de nuestra estrategia digital. Nos permite competir en un entorno donde el contenido, el producto y la experiencia de compra conviven de forma natural […] y dar visibilidad a la amplitud de nuestro catálogo”.

Las redes sociales como laboratorio y canal de comunicación

No obstante, el enfoque de la empresa hacia el universo digital va mucho más allá de la simple transacción económica. Para Nico Jamones, las redes sociales se entienden fundamentalmente como un canal de comunicación, y no meramente como un mostrador de venta. Estas plataformas interactivas les permiten conectar de manera directa y transparente con el consumidor final. A través de ellas, pueden trasladar su auténtica propuesta de valor, mostrando el origen natural de sus productos, explicando sus meticulosos procesos de elaboración y mostrando diferentes formas de consumo. Para lograr generar este impacto y aumentar la notoriedad de la marca NICO, la empresa se apoya en colaboraciones estratégicas con creadores de contenido, influencers e incluso con reconocidos chefs con Estrella Michelín.

Este afán por la digitalización se complementa con una fuerte presencia en otros marketplaces de gran volumen, como son Amazon o Miravia, además de su canal digital principal, www.nicojamones.com. Todo este ecosistema online funciona para la empresa como un valioso laboratorio de pruebas en tiempo real. Les permite conocer mejor al consumidor final, testar rápida anual compuesta del 12%, lo que significa que logran duplicar el tamaño de la empresa aproximadamente cada seis años.

Las brillantes cifras de su pasado ejercicio de 2025 avalan esta formidable trayectoria: alcanzaron un volumen de facturación cercano a los 50 millones de euros y comercializaron más de 9.000 toneladas de jamón curado, un hito que les consolida dentro de los 10 principales fabricantes del sector a nivel nacional. Este modelo de crecimiento sostenible se basa en la innovación y mejora continua, la eficiencia operativa, el desarrollo de las personas, el potenciamiento del sello NICO y, de manera muy destacada, la internacionalización.

Actualmente, los mercados exteriores son un eje estratégico fundamental y el gran motor de crecimiento de la compañía, suponiendo más de un 35% de sus ventas totales. Sus productos traspasan constantemente fronteras y ya están presentes en más de 50 países repartidos por los cinco continentes, llegando a lugares como Estados Unidos, Argentina, Japón, Nueva Zelanda, Costa Rica o Marruecos.

Por supuesto, esta ambiciosa travesía global exige de la empresa una gran resiliencia. Nico Jamones tiene que sortear el impacto internacional de la Peste Porcina Africana (PPA), que está ralentizando las ventas al exterior del sector y ha provocado el cierre de mercados relevantes como Japón o México, manteniendo a la firma a la espera de acuerdos de regionalización que permitan reactivar el flujo comercial. Paralelamente, el complejo contexto geopolítico en Oriente Próximo ha generado fuertes tensiones en los mercados de materias primas, impactando directamente en un aumento de los costes de aprovisionamiento.

Innovación constante para el consumidordel mañana

A pesar de los retos del mercado global, el principal secreto para mantenerse como una marca referente tras más de 60 años de trayectoria reside en la reinversión constante de los beneficios empresariales. Esta sólida política permite a Nico Jamones mejorar continuamente su capacidad productiva y su nivel de servicio al cliente, anticipándose a las nuevas tendencias de mercado, tanto a nivel social como demográfico.

La compañía abandera firmemente la premisa de que “el jamón es un producto que no entiende de edades”, por lo que su público objetivo abarca a cualquier tipo de consumidor potencial. Para lograrlo, adaptan de forma inteligente su oferta para dar respuesta a las necesidades de cada perfil. Para cautivar a los más jóvenes, desarrollan atractivos formatos vinculados a experiencias y momentos de consumo, como el ‘Pack de cena ibérica’, ideal para disfrutar con amigos o en pareja. Pensando en las familias de varios componentes, ofrecen convenientes formatos de ahorro; y para la población senior, han apostado por sobres divisibles pensados exclusivamente para el consumo individual. Además, dando respuesta a la creciente concienciación por la salud y la demanda de productos naturales, han consolidado una gama completa de jamón serrano e ibérico garantizada con un 0% de aditivos, alineada con la demanda de “etiqueta limpia”.

En este actual 2026, el futuro de la marca se sigue escribiendo con ambición tecnológica. El pasado 2025 supuso un año clave en el que duplicaron su capacidad de loncheado con el claro objetivo de impulsar su marca y crecer también con la Marca de Distribuidor (MDD), inmersos además en diversos proyectos de automatización y digitalización. Sus planes de acción para este año no se detienen: tienen previsto el desarrollo de una nueva línea de loncheado en forma-to plato, la automatización de las descargas de materia prima y un aumento de su capacidad fotovoltaica. Esta es una hoja de ruta impecable para una empresa que sigue abierta a explorar nuevas vías de crecimiento, ya sea mediante desarrollo orgánico o a través de adquisiciones selectivas que les aporten valor. Un viaje extraordinario que va desde colgar embutidos en las vigas de una casa hasta reinar en las pantallas de los teléfonos móviles de medio mundo.

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