Un reciente informe de auditoría de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE) de la Comisión Europea ha revelado que Brasil sigue sin ofrecer garantías plenas para evitar la exportación a la Unión Europea de carne de vacuno tratada con oestradiol 17β, una hormona prohibida en el mercado comunitario. Ante esta situación, la organización agraria ASAJA ha calificado las conclusiones del documento de “máxima gravedad”, alertando sobre los riesgos para la seguridad alimentaria y el impacto en la competencia leal del mercado.
Deficiencias en el nuevo sistema de trazabilidad
La auditoría europea, llevada a cabo en octubre de 2025 y publicada en febrero de 2026, evaluó la eficacia de las medidas correctoras implementadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA) tras las advertencias previas de 2024. Aunque las autoridades brasileñas establecieron un nuevo sistema privado de trazabilidad denominado Protocolo para la Exportación de Hembras Bovinas (PEFB) para segregar a los animales tratados, la Comisión concluye que el plan de acción no se ha implementado de la forma propuesta y la recomendación crítica sigue sin resolverse.
El documento señala deficiencias operativas significativas, destacando que los procedimientos de certificación fallaron, permitiendo que carne de animales tratados terminara siendo exportada. En concreto, la auditoría logró rastrear y documentar que productos procedentes de hembras tratadas con oestradiol 17β se incluyeron en envíos a la UE bajo el amparo de 15 certificados sanitarios.
Falta de transparencia con los importadores
Uno de los hallazgos más críticos para los operadores del sector B2B es la falta de transparencia comercial. Según detalla la Comisión, las autoridades brasileñas no informaron a los importadores en la UE sobre la inclusión de estos productos no elegibles en sus consignaciones, lo que supone una vulneración directa de la normativa comunitaria. El informe subraya que esta acumulación de deficiencias “socava la confianza” en la capacidad de la autoridad competente de Brasil para asegurar el cumplimiento de sus compromisos.
Cabe destacar que, en un aspecto positivo, el informe sí dio por subsanada una recomendación previa sobre el rendimiento y validación de la red de laboratorios brasileños para el control de residuos.
Reacción europea: defensa de la competencia leal
Las conclusiones de Bruselas han encendido las alarmas en la industria española. Desde PROVACUNO advierten que este informe confirma lo que llevan tiempo denunciando. La interprofesional subraya que en los países de Mercosur existen sistemas de producción que en Europa están prohibidos y “tipificados en nuestro Código Penal como delitos contra la Salud Pública”.
El problema, matiza PROVACUNO, no es que Brasil produzca con hormonas, ya que allí es legal. El fallo crítico es la absoluta falta de medidas para garantizar que esa carne no acabe entrando en el mercado comunitario.
Por ello, lanzan un mensaje directo a las instituciones: “La pregunta habría que hacérsela a los políticos nacionales y europeos, que están impulsando un ambicioso acuerdo con los países que integran Mercosur”. Exigen que sean ellos quienes expliquen a los consumidores cómo es posible que esté entrando carne producida con hormonas y antibióticos promotores del crecimiento.
En la misma línea, ASAJA califica la situación de “máxima gravedad”. La organización recuerda que los ganaderos europeos soportan controles muy exigentes y cumplen estrictamente la prohibición de usar hormonas. Por ello, exigen que cualquier avance comercial con terceros países ofrezca garantías plenas, verificables y equivalentes. “La seguridad alimentaria, la competencia leal y el respeto a las normas comunitarias no admiten excepciones”, concluyen.
Puedes acceder al informe de auditoría de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE) de la Comisión Europea sobre la carne de Brasil desde nuestra área de descargables.
















