Un estudio científico revela que casi la totalidad de los mensajes ambientales de los gigantes mundiales de la carne y los lácteos son engañosos. Ante la oleada de demandas legales en tribunales internacionales, analizamos las claves para que las empresas españolas comuniquen su sostenibilidad con rigor y transparencia, respaldados por la visión estratégica de ANICE.
El sector cárnico mundial se enfrenta a una crisis de credibilidad sin precedentes en su comunicación ambiental. Un reciente estudio publicado en la revista científica PLOS Climate, que ha analizado las comunicaciones corporativas recientes (2021-2024) de las 33 corporaciones cárnicas y lácteas más grandes del mundo, arroja un dato demoledor: el 98% de sus afirmaciones medioambientales (1.213 de 1.233 analizadas) pueden clasificarse como greenwashing o ecopostureo.
Para los directivos y responsables de comunicación del sector cárnico en España, esta investigación representa una alerta estratégica. El riesgo de las prácticas engañosas ya no es solo reputacional, sino estrictamente legal. El estudio subraya que el ecoblanqueo está abriendo la puerta a litigios reales por publicidad engañosa, como la reciente demanda de la Fiscal General de Nueva York contra JBS por prometer un “cero neto” en 2040 sin un plan viable. Otras gigantes como Tyson Foods y la europea Danish Crown también se enfrentan a casos legales similares en sus respectivos mercados.
El riesgo de comunicar sin métricas estructuradas
En el panorama nacional, el informe sitúa a Coren como la única empresa española evaluada. Según la investigación, la firma gallega forma parte del reducido grupo de grandes corporaciones mundiales que ni siquiera publicó un informe de sostenibilidad corporativa oficial para su evaluación, limitándose a afirmaciones en su web (como el uso de biomasa o paneles solares) que los investigadores han catalogado dentro de los indicadores de ecopostureo por su vaguedad y falta de métricas.
ANICE pide “contexto” y denuncia asimetrías frente a productos emergentes
Ante la publicación de estos datos, ANICE ha querido posicionarse, señalando a este medio que la sostenibilidad se ha consolidado como un eje estratégico incuestionable en la industria. Sin embargo, desde la patronal piden interpretar el estudio con cautela: “La aplicación de marcos analíticos excesivamente restrictivos puede conducir a calificar como greenwashing compromisos que, aun siendo mejorables, forman parte de procesos reales de transición ya en marcha”, advierten.
ANICE pone el foco en la necesidad de analizar con espíritu crítico la neutralidad de ciertos estudios que puedan estar alineados con corrientes contrarias al actual modelo alimentario. Además, la asociación lanza un dardo a las alternativas vegetales y nuevos productos: “Algunos de los mensajes ambientales más rotundos no proceden de los sectores más regulados, sino de categorías emergentes que, con notable audacia comunicativa, atribuyen a sus productos supuestos beneficios climáticos que ni están suficientemente verificados ni responden a estándares reconocidos”. Desde ANICE consideran “llamativo” que esos relatos queden fuera del foco crítico, mientras se somete a un “escrutinio extremo a actividades productivas altamente reguladas”.
El Manual de Comunicación: las claves del estudio y los principios de ANICE
Más que alimentar una visión generalista, la patronal asume el informe como una oportunidad de mejora y propone una serie de principios para una comunicación más creíble. Cruzando los hallazgos del estudio científico con las directrices marcadas por ANICE, estas son las reglas de oro para la comunicación del sector:
1. Aportar evidencia científica y datos verificables
El mayor déficit de la industria global es la falta de pruebas comprobables, según señala el estudio: de 1.233 declaraciones analizadas, solo tres (el 0,2%) aportaban literatura científica real. Aunque desde ANICE advierten que “no todos los estudios parten del mismo grado de neutralidad ni de la misma aproximación científica, especialmente cuando se inscriben en corrientes de pensamiento con posiciones previas claramente definidas sobre el modelo alimentario. Este elemento no invalida el análisis, pero sí aconseja interpretar sus conclusiones con la debida cautela y contexto”.
Para evitarlo, ANICE establece como principio básico para guiar la comunicación del sector la necesidad de aportar evidencia verificable. La patronal habla de “avanzar desde declaraciones generales hacia datos concretos, medibles y auditables”. Las estrategias de comunicación deben estar respaldadas por datos y ciencia, no por simple jerga de marketing.
2. Hablar de euros (CAPEX) y vincular promesas a planes reales
El 38% de las afirmaciones del estudio son promesas futuras imposibles de verificar hoy (como ser “cero neto” en 2040). Además, de las 33 empresas más grandes, solo 12 aportaron valores monetarios (CAPEX) asignados a sus inversiones climáticas.
Frente a este “future-washing”, ANICE subraya la importancia de “vincular compromisos a planes reales: acompañar los objetivos a largo plazo con hojas de ruta claras, inversiones identificables y seguimiento periódico”.
3. Huir de anécdotas y evitar la sobregeneralización al juzgar al sector
El estudio señala cómo algunas multinacionales intentan desviar la atención publicitando en exceso mejoras triviales (como reducir milímetros en un envase o añadir logos de reciclaje) en lugar de abordar cambios estructurales.
Ante este tipo de análisis, ANICE introduce un matiz fundamental dirigido a los propios investigadores y al debate público: se debe evitar la sobregeneralización a la hora de evaluar a las empresas cárnicas. La patronal advierte del peligro de alimentar una “visión simplificada o generalista” y subraya la importancia de “contextualizar los avances y reconocer tanto logros como retos pendientes”.
Desde ANICE recuerdan que meter a toda la industria en el mismo saco basándose en marcos excesivamente restrictivos puede llevar a tachar injustamente de greenwashing procesos reales de transición que ya están en marcha.
4. Dar visibilidad a los cambios estructurales
En lugar de hiper-publicitar programas piloto aislados, la comunicación debe centrarse en lo que verdaderamente transforma la industria.
ANICE anima a “dar visibilidad a las acciones reales que el sector ya está desarrollando” y que merecen mayor precisión y trazabilidad, tales como la eficiencia energética, las energías renovables, la innovación en reducción de emisiones y la valorización de residuos.
El sector cárnico español, concluye ANICE, parte de un entorno altamente regulado y sistemas avanzados de trazabilidad. “La sostenibilidad no se demuestra con eslóganes, sino con datos, procesos y resultados verificables”. El reto de la industria hoy no es empezar a caminar, sino comunicar sus pasos bajo reglas de juego comunes para todos.
Como sentencia la patronal: “Las reglas contra el greenwashing son las mismas para todos, pero no siempre se aplican con el mismo prisma… Corregir esas asimetrías es clave para un enfoque justo y basado en evidencia”.
















