Seguimos con nuestra sección ‘Carne y Salud’. En esta ocasión es el turno de Luis Miguel Ferrer, veterinario, profesor jubilado de patología animal de la Universidad de Zaragoza y autor de más de 25 libros sobre rumiantes. El último de sus títulos publicados es el ‘Diccionario de Pastor. Palabros y palabras para entenderse con el mundo rural’. Y es que podemos definirle como un intérprete entre los ganaderos y los veterinarios, o los habitantes del mundo rural y los médicos, por ejemplo.
Actualmente Luis Miguel se dedica a plasmar imágenes del mundo rural a través de la pintura, pero sigue muy pendiente de que todo lo que sucede en el mundo ganadero. Con él hemos querido hablar sobre la brecha entre lo urbano y lo rural, sobre la importancia de la figura del veterinario rural y cómo las políticas tendrían que hacerse por y para los ganaderos y no solo como una mera herramienta de campaña electoral.
Fue media hora de conversación, pero el resultado no nos ha dejado indiferentes.
Pregunta. Nos parece super práctica e interesante tu última publicación ‘Diccionario de Pastor…’, cuéntanos un poco ¿de qué trata?, ¿a quién está dirigido? y sobre todo, ¿Cómo surgió esta idea?
Respuesta. Claro, la idea es muy sencilla. La gente rural que vive en el mundo rural y conoce el lenguaje rural, viene a la capital, estudia y no tiene ningún problema en cuestiones de lenguaje. ¿Qué ocurre? Que hoy en día, lo que queda en los pueblos son gente de entre 70 y 80 años, con su propio idioma y palabras para expresarse, algo que dista mucho del lenguaje de la capital. Como resultado, se han formado dos idiomas, no que uno sea mejor que otro, si no que conviven y necesitan entenderse.
Hasta mi generación, o eras de pueblo o tenías familia en el pueblo o veraneabas con los abuelos en el pueblo y ese lenguaje se hacía extensivo de padres a hijos y te adaptabas a ambas ‘jergas’, por llamarlas de alguna manera. ¿Qué ocurre ahora? Que los veinteañeros ya no tienen contacto con el pueblo, ni han ido al pueblo, ni siquiera a las fiestas. Es lo que le pasó a mi hija. Mi hija está terminando la carrera de veterinaria, fue de prácticas al campo y se dio cuenta de que cuando hablan ganaderos y veterinarios, no se entienden. En su caso, yo he sido veterinario toda la vida de vacas y ovejas y le he podido transmitir conocimiento sobre este tema también, pero no es lo general.
Entonces una noche me dijo: “papá, no entiendo a los ganaderos cuando hablan, ahora que te vas a jubilar, ¿me podrías hacer un listado de palabras que me puedan ser útiles?” Y así surgió la idea del libro como un compromiso práctico con mi hija. Más adelante la editorial para la que he hecho alguna publicación me propuso hacer un diccionario de palabras que se hablan en el mundo rural y bueno, la idea cuajo. Eso sí, el resultado no solo es para veterinarios, es útil para todo el mundo, como los médicos de familia destinados al mundo rural, etc. Es un diccionario transversal para diferentes profesionales de la sociedad.
“A los estudiantes de veterinaria el campo les es desconocido, le tienen miedo, no han visto una vaca o una oveja de cerca y enfrentarse a un animal de 700 kilos, da respeto”
P. Qué interesante… Como comentabas has sido veterinario en contacto directo y diario con la España rural. Hace poco nos enterábamos que aunque hay un gran número de estudiantes de veterinaria, o abandonan la carrera los primeros años o los que la acaban, muy pocos se dedican al mundo rural… ¿Cuál crees que es la razón? Y si tiene alguna solución…
R. Mi punto de vista es muy sencillo y muy claro, siembra viento y recoge tempestades. En España se ha olvidado, sobre todo en las facultades de veterinaria, la importancia del campo. Hemos olvidado a los grandes animales y nos hemos volcado en las mascotas o el caballo de lujo. Y ahora vas a cualquier facultad de España y es complicado que los alumnos se decanten por este tipo de trabajo, porque apenas hay contacto ni se les habla de las labores en el mundo rural.
Hay un estudio en Inglaterra que dice que el 93% de los estudiantes de veterinaria se van a dedicar a las mascotas y es normal. Porque el campo les es desconocido, le tienen miedo, no han visto una vaca o una oveja de cerca y enfrentarse a un animal de 700 kilos, da respeto y no se atreven. Y es cierto que no es un trabajo fácil. Ponerte delante de una vaca frisona que son tranquilas aún, pero si son de carne o hay que trabajar entre una explotación de 50 teneros, pues si no tienes contacto con el mundo rural, da miedo. Sin embargo, con un perrito, pues les es diferente.
“En España se ha olvidado, sobre todo en las facultades de veterinaria, la importancia del campo”
P. ¿Y tu hija? ¿Ha seguido el ejemplo que ha vivido en casa?
R. Si. Hay casos excepcionales como el de mi hija, que al haberlo vivido en cuanto acabó la carrera se puso a trabajar con ovejas y vacas con un grupo de 5 veterinarios. Se trasladó a trabajar de Zaragoza a un pueblo de Huesca, porque no tenía miedo ni le era desconocido el ámbito rural.
P. ¿Y en tema sueldos…? ¿Está bien pagado?
R. Hay todos los puestos de trabajo que quieras, tanto en España como en países europeos. Por ejemplo en Francia, los recién graduados pueden llegar a cobrar 2.500 euros.
P. ¿Y qué se puede hacer para revertir la situación?
R. Hace 10 u 11 años empezamos en la universidad de Zaragoza un programa de prácticas para los estudiantes con grandes animales, como las ovejas y funcionó muy bien. Sin ayudas claro, ni de instituciones, ni de asociaciones. La experiencia fue que esos alumnos perdían el miedo. Hoy en día aún está en funcionamiento y los ganaderos pueden usar este servicio de forma gratuita. Cuentan con más de 70 u 80 alumnos cada año y hay hasta lista de espera. Así que es mentira que no quieran dedicarse a ello porque es duro, solo necesitan que se les enseñe y perder el miedo a lo desconocido.
Es un modelo formativo que han copiado en otras partes del mundo, aunque en España los profesores, que no tienen experiencia en este campo y si en el de animales pequeños, no se complican la vida o muchos de ellos ni han trabajado, porque han empezado a enseñar tras acabar el doctorado, sin pasar por el ámbito profesional. Y yo me pregunto, ¿puede explicar como hacerle una cesárea a una vaca alguien que nunca ha visto una más allá de los vídeos en Internet?
Porque los artículos científicos son muy bonito, pero ahí no se cuenta la patada que te pegó la vaca o que se complicó la intervención y el animal murió… Y luego hay otro tema, el de el bienestar animal.
“No se es consciente del trabajo y el buen hacer y los profesionales que hay detrás de los productos en los lineales”
P. ¿A qué te refieres?
R. Que tiene que estar presente en todas las publicaciones científicas desde que se lanzó la Ley del Bienestar Animal. Esta ley lo que ha hecho ha sido humanizar las mascotas y puede poner en peligro la ganadería, porque se ha hecho sin ningún criterio científico, sin preguntar a los profesionales, es todo política.
P. He leído alguna declaración suya a raíz de esta tema de que la sociedad tiene una percepción equivocada del ganadero y su trato a los animales… ¿Por qué ocurre?
R. Por el mismo motivo, la desvinculación con el campo. La gente de menos de 40 años solo lo pisa para ir de vacaciones rurales. Y aunque todos compramos pechugas de pollo en el supermercado o jamón york, no se es consciente del trabajo y el buen hacer de los profesionales que hay detrás de los productos en los lineales.
Y encima, si hablas del ganadero, parece que es un ser maligno que solo está pensando en matar a sus animales o para él son dinero con patas y no señor, no es así. Les tienen mucho cariño y procuran criarles con las mayores comodidades. Y por supuesto se crea un vínculo. ¿Qué ocurre? Que en cuanto se hacen un par de reportajes en televisión mostrando casos de mal trato excepcionales pues es el mensaje que cala. A parte, hay que recordar lo cara que resulta esta profesión y no, por mucho que se crea, la PAC no es suficiente para cubrir los gastos y más con todos los requisitos que se piden desde Europa para producir.
“¿Puede explicar como hacerle una cesárea a una vaca alguien que nunca ha visto una más allá de los vídeos en Internet?”
P. ¿Crees que estos mensajes llegan a la sociedad? ¿Tendría el sector que trabajar de una manera eficiente y efectiva en trasladar esta visión? ¿Se está fallando en este sentido?
R. Para eso estáis vosotros, los medios. Aunque por desgracia hay mucha prensa comprada por multinacionales favorables a la alimentación vegetal que envenena en redes sociales a las personas con mensajes contrarios a la carne.
“Habría que trabajar también, por ejemplo en el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria o trabajar para la soberanía alimentaria”
P. ¿Y por qué el sector no contraataca e intenta eliminar estos bulos?
R. Cierto, habría que invertir en promoción positiva. Pero también es cierto que las Administraciones no invierten en esto, porque los votos de los ganaderos son muy pocos y los políticos no se mojan. Pero por ejemplo, temática como la del protección del lobo, en el caso del Ministerio de Transición Ecológica, lo tiene siempre presente. Y a los ganaderos que sufren pérdidas por lobo, no se les indemniza correctamente, son cosas de fondo que habría que replantearse como sociedad.
Y eso que yo soy ecologista, me gusta cuidar la naturaleza y no hacer burradas. Pero es cierto que estás burradas, dan muchos votos. Y los mensajes de que se mantiene la industria cárnica con subvenciones o que los ganaderos son unos vagos, calan en la sociedad y sigue creciendo la brecha. Habría que trabajar también, por ejemplo en el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria o trabajar para la soberanía alimentaria, pero una vez más son temas que beneficiarían al productor, pero que políticamente hablando, como ya he dicho, no venden.
“Las Administraciones no invierten en promoción porque los votos de los ganaderos son muy pocos y los políticos no se mojan“

















