Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Acepto

La policía brasileña detiene a Wesley Batista, presidente de JBS

Wesley Batista, presidente ejecutivo y CEO de JBS, fue detenido por la policía brasileña acusado de utilizar información privilegiada para realizar operaciones financieras entre abril y mayo de este año, fruto de las cuales él y su hermano se lucraron con alrededor de 100 millones de dólares. Según han publicado diversos medios de ese país, Batista habría aprovechado su colaboración con organismos judiciales (fue uno de los delatores del presidente de Brasil, Michel Temer, en el contencioso que mantiene éste con la justicia) para lucrarse.

Al parecer, antes de realizar la confesión pactada contra Temer que acabó filtrándose a los medios y que provocó la caída del mercado, JBS realizó transacciones financieras en los mercados que evitaron que se viera afectada por dicho derrumbe. De este modo, la justicia brasileña considera que Batista y otros directivos de JBS aprovecharon su confesión para especular y beneficiarse.

En concreto, la operación que despierta el recelo de las autoridades y que investiga la 'Operación Tendón de Aquiles' es la venta de distintas acciones que realizó JBS en abril por valor de 329 millones de reales (100 millones de dólares) y la compra posterior de acciones de tesorería de la propia JBS por valor de 200 millones de reales, además de la emisión de acciones de la empresa, así como otras operaciones en el mercado del sólar futuro.

Este nuevo golpe para JBS llega tras la detención hace unos días de Joesley Batista, hermano de Wesley, acusado de haber ocultado parte de la información que conocía sobre el caso contra Temer en su confesión pactada. En dicha confesión entregó a la justicia grabaciones de las reuniones mantenidas con el presidente Temer en las que, supuestamente, se desvelaba la corrupción de éste último. Un caso que, tras presentar las distintas pruebas, fue rechazado por la Cámara de Diputados de Brasíl.

La justicia brasileña castiga estos delitos con entre uno y cinco años en prisión, además de multas de hasta tres veces el valor del beneficio ilícito obtenido.

 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Enlaces patrocinados