La Asociación de Mataderos de Castilla y León (AMACYL) ha reclamado a la Junta de Castilla y León que permita a las empresas del sector operar con un horario libre, eliminando las restricciones que actualmente les exige la administración regional. La organización denuncia que ceñirse a unas horas determinadas resulta inviable debido a que trabajan con animales vivos, una actividad sujeta a imprevistos que son difíciles de restringir a un horario cerrado.
Como argumentos, AMACYL señala que no existe ninguna ley que determine el horario de una empresa privada y subraya la necesidad de adaptarse a coyunturas estacionales de alta demanda, como la Navidad o el Ramadán, así como a dificultades climáticas imprevistas, como el reciente “tren de borrascas” que entorpeció el transporte.
El impacto de estas restricciones supone un riesgo para el empleo en el ámbito rural de la comunidad. Actualmente, los mataderos castellanoleoneses producen más de 920.000 toneladas de carne al año, lo que representa cerca del 12% a nivel nacional. Además, la industria cárnica es un motor económico indiscutible en la región, suponiendo por sí sola alrededor del 28% de la cifra de negocio de toda la industria agroalimentaria regional. Desde la asociación recalcan que mantener las trabas horarias lastra las posibilidades de crecimiento de estos centros, los cuales dan trabajo a miles de personas.
La falta de flexibilidad horaria no es el único frente abierto para AMACYL, una entidad que recientemente ha triplicado su número de asociados y cuenta ya con representación en todas las provincias de la región. Los mataderos también exigen a la Junta una mayor agilidad legislativa para resolver y aclarar las normativas complejas que regulan los sacrificios, evitando retrasos que perjudican el desarrollo normal de la actividad.
En el ámbito económico, la asociación tilda de “desproporcionadas y abusivas” las aportaciones obligatorias para financiar a PROVACUNO e INTEROVIC, que suponen 1 euro por cabeza en el caso del vacuno y 16 céntimos para el ovino.
Finalmente, alertan de que muchas ayudas LEADER para modernización de instalaciones quedan desiertas. Esto se debe a que exigen la creación de empleo en zonas rurales con escasa población, por lo que AMACYL pide que los requisitos se flexibilicen y se enfoquen en la competitividad y en el mantenimiento de los puestos de trabajo ya existentes.
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