El Gobierno de Francia ha presentado oficialmente su nueva Estrategia Nacional de Alimentación, Nutrición y Clima (SNANC) para el periodo 2025-2030, un documento clave que marcará la política agroalimentaria del país vecino en los próximos cinco años. El texto confirma la voluntad del Ejecutivo francés de impulsar una transición dietética que pasa por una reducción de la ingesta de productos cárnicos en favor de alternativas vegetales, citando razones tanto de salud pública como de sostenibilidad ambiental.
Esta estrategia es de especial relevancia para la industria cárnica española, dado que Francia es uno de sus principales socios comerciales, y el documento hace un énfasis reiterado en la recuperación de la “soberanía alimentaria” y la preferencia por los circuitos cortos.
La SNANC establece como objetivo operativo alcanzar las metas de la Estrategia Nacional Baja en Carbono (SNBC) mediante una evolución de los regímenes alimentarios. El documento explicita la necesidad de una “limitación del consumo de carnes y de charcutería, en particular importadas”.
Para justificar esta medida, el Gobierno francés se apoya en datos de salud pública que señalan que el 32 % de la población adulta consume demasiada carne (excluyendo aves de corral) y un 63 % consume demasiados embutidos y charcutería. Asimismo, el texto señala que los productos de origen animal son responsables del 61 % de la huella de carbono de la alimentación en Francia.
La estrategia busca un “reequilibrio” hacia las proteínas vegetales, fomentando el consumo de legumbres, frutos secos y cereales integrales.
Uno de los puntos más sensibles para los proveedores internacionales es la política de compras públicas. La estrategia refuerza las leyes EGalim y Climat et Résilience, fijando que la restauración colectiva (comedores escolares, hospitales, administración) debe alcanzar un 50 % de productos “sostenibles y de calidad”.
Sin embargo, la SNANC va un paso más allá para la restauración colectiva estatal y de empresas públicas, estableciendo la consigna de “privilegiar los circuitos cortos y descartar firmemente la compra de productos alimentarios no europeos”. Además, se fija el objetivo específico de que el 60 % de la carne y los productos del mar servidos en estos comedores sean “durables y de calidad”.
El documento subraya que la moderación en el consumo de carne debe permitir un trasvase hacia una “carne local y de calidad”, citando como ejemplo la ganadería de pasto, para reducir la dependencia de las importaciones.
La industria de elaborados cárnicos también se verá afectada por nuevas medidas de presión sobre la formulación y la publicidad:
La estrategia movilizará diversos instrumentos financieros, incluido el plan “France 2030”, para acelerar esta transición hacia un modelo más vegetal y local, bajo el enfoque ‘Una sola salud’ (One Health).
La actualidad de la industria cárnica en 1 minuto. Los ganaderos paralizan Madrid. La capital…
El Departamento de Agricultura de la Generalitat de Catalunya ha confirmado la detección de 13…
Los sucesivos temporales de lluvia y viento que llevan semanas golpeando España y, en especial,…
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra Política de Privacidad
Política de Privacidad