Inicio / Opinión / Acercándonos al huracán, the “new price”

Acercándonos al huracán, the “new price”

La llegada del período vacacional nos ha regalado un año más ese período de calma donde parece que todo toma una pausa y se difumina, pasando a un segundo plano donde todo carece de importancia. Surge una nueva realidad carente de sonidos, una quietud que desconcierta por todo aquello que esconde y no somos capaces de percibir, un estado idílico cuya pátina no nos deja ver que nos seguimos acercando al huracán.

El verano y la época vacacional, esa etapa en la que parece que el mundo se para

Salimos de nuevo a la superficie a través del mes de septiembre, despojándonos de esa falsa calma para reflexionar sobre la evolución de los precios en la distribución alimentaria. Un desarrollo de precios que ha continuado su camino, mientras la mayoría de los consumidores disfrutaban de sus vacaciones esperando que los precios tuviesen un respiro y se interrumpiera el alza sostenida de los últimos meses.

El escenario no ha variado, el crecimiento de los precios ha continuado su paso afectando a las categorías más básicas, lo cual tiene un impacto muy importante en nuestra cesta de la compra, puesto que afecta a productos que en su mayoría no tienen sustituto.

Nos enfrentamos al reto de tener que reconfigurar nuestra cesta de la compra mediante la reducción de su consumo o, de forma extrema, recurriendo a la eliminación de artículos: el resultado de todo este “temporal” son cestas más pequeñas y menos variadas.

La cesta de la compra está experimentando una escalada de precios escandalosa

Los nuevos precios siguen afectando a la categoría cárnica. Según datos del INE, la carne de vacuno se encareció en el mes de julio un 14,5% respecto al año pasado, mientras que la carne de ave experimentó un aumento del 16,3%. Es evidente que el verano no ha sido capaz de ser un punto de inflexión y respiro, sino que nos ha recordado que estamos ante un problema de fondo que necesita toda nuestra atención.

¿Dónde está el límite?

La gran problemática de la categoría cárnica es que hay productos que se acercan peligrosamente a su máximo de elasticidad, muy cerca de precios que el consumidor ni quiere ni puede pagar, esto último es irreversible.

Un límite que ya se está traspasando en otras categorías y que ha desembocado en la desaparición temporal o definitiva de ciertas referencias de los lineales: el industrial no se encuentra en condiciones de producir alimentos que se van a vender a un PVP inalcanzable para nuestros bolsillos, o si apuesta por producirlo, es probable que el punto de venta no lo adquiera al nuevo precio con la esperanza de que escampe el temporal y su precio de compra vuelva a ser “razonable”.

Los productos más “estándar” tienen un mayor margen para que el consumidor pueda seguir asumiendo estas subidas y continuar disfrutando de su consumo.

Como vemos, la inflación tiene la capacidad de modular de forma directa la oferta del mercado alimentario, modificaciones que en algunos casos serán permanentes.

En la línea de artículos que llegan a su punto de elasticidad, tenemos que diferenciar entre los productos cárnicos con un ticket medio y aquellos productos más nobles cuyo ticket suele ser alto. En mi opinión, los productos más “estándar” tienen un mayor margen para que el consumidor pueda seguir asumiendo estas subidas y continuar disfrutando de su consumo, sin embargo, las piezas más nobles son ahora las más débiles en este juego, debido a que su alto precio no tiene margen suficiente para evolucionar a un ticket de precio exclusivo, siendo accesible para el mismo tamaño de mercado.

Los productos cárnicos se están convirtiendo en artículos de difícil compra

Los productos cárnicos más selectos deben poseer un punto de democratización: la clase media-alta debe poder consumir estos productos no sólo en celebraciones o fechas muy señaladas. De hecho, el sector cárnico ha conseguido regularizar el consumo de algunos productos con esencia premium, como por ejemplo los productos del cerdo ibérico: un artículo cuyo consumo antes era puntual bajo pedido, lo podemos adquirir 24/7 en puntos de venta tanto minoristas como de gran distribución.

Productos cada vez más inalcanzables

Recuerdo una ponencia de hace años en la que se debatía sobre cómo dinamizar una determinada categoría alimentaria. El gran reto que tenía por delante esa industria era conseguir que el consumo de sus productos pasase de ser puntual a ser asiduo. Como podéis intuir, la solución no pasaba por explotar la banda alta del “pricing”. Por tanto, en la categoría cárnica hemos conseguido algo que todavía es un desafío para una de las industrias más importantes de la alimentación de nuestro país. No podemos tirar por la borda este trabajo.

Que un producto de alto precio se convierta en otro de ticket exclusivo, implica generalmente una reducción de su volumen de fabricación y una gestión más compleja de su rentabilidad, provocando que la industria alimentaria tenga que replantearse de nuevo el papel de ese producto en el panorama alimentario.

Al mismo tiempo, tendremos que analizar si todos los que fabrican estos productos seguirán interesados en su producción, o si por el contrario, su manufactura quedará en manos de un grupo reducido de empresas, una vez que estos artículos se dirijan de forma exclusiva a un público objetivo de alto poder adquisitivo.

Vemos como una fluctuación de los precios por encima de los parámetros habituales, puede incurrir en un cambio profundo del mix de producto. Como decía, volvemos a una cesta de la compra donde sólo tendrán cabida los artículos que estresen menos el precio de venta, es decir, los más básicos, sencillos y con menor poder de ofrecer innovación al mercado.

Subscribirme
Notificar
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios

Más noticias sobre...

Ir arriba