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Las pymes, una solución necesaria para todos

Cuando un barco se hunde, según reza el dicho popular, ‘las ratas son las primeras en abandonarlo’ y sin establecer ninguna comparación que pueda ser peyorativa, parece que algunos políticos tienen la mirada fija en Europa como tabla de salvación que pueda permitirles volver de nuevo, mientras otros buscan un acomodo seguro en empresas e instituciones. No se dan cuenta de que las pymes son una solución necesaria para todos.

Según algunas informaciones, no se han repartido en estas fechas nada más que el 30 % de los 10.000 millones de euros otorgados por la UE en concepto de Fondos Next Generation destinados a las ayudas a empresas estratégicas, lo que pone en duda la eficacia de un gobierno y la exigible transparencia del reparto justo de estos fondos.

Las pymes, una solución necesaria para todos, ya que son el motor económico de nuestro país y están siendo ninguneadas.
Las pymes, una solución necesaria para todos porque sostienen la economía del país

Si esto pasa con las empresas estratégicas, ¿Qué les espera a las pymes, que son casi tres millones y dan empleo, hasta hoy, a nueve millones de trabajadores por cuenta ajena? ¿Todavía esperan que este gobierno les ayude? ¿Con dinero, o con nuevas promesas?

Un período muy complicado para las pymes

Piénsenlo y actúen, si quieren seguir con su actividad y sus empleados quieren seguir cobrando con normalidad, salvo que quieran engrosar el capítulo de ‘fijos discontinuos’.

Tenemos por delante unos meses que parecen una yinkana en la que la mayoría de los profesionales no alineados, o sería mejor decir, no alienados por la retórica del gobierno actual, vaticinan una recesión más o menos duradera durante los próximos tres años.

Su empresa, ¿puede aguantar más tiempo promesas de alguien que está buscando dónde le van a seguir pagando por no hacer lo que debería haber hecho?

Milagros no existen, pues se murió el que los hacía, pero soluciones razonables sí que hay.

Las autoridades económicas y políticas del gobierno y de las C.A. deberían ayudar a las pymes alimentarias, que son unas 450.000 y pagan a más de dos millones y medio de trabajadores directos, indirectos y ‘mediopensionistas’ en actividades como la ganadería, agricultura y transformación de materias primas.  

Las pymes alimentarias conforman una red descentralizada de gran capilaridad social y económica que, si se pierde, producirá un efecto negativo en todos los órdenes económicos y sociales porque afectará a casi todas las actividades normales de los ciudadanos.

Los problemas que enfrentan las pymes se ven superados por otros desastres sobrevenidos, pero han coincidido en estos tiempos formando ‘la tormenta perfecta’. El gobierno piensa, seguramente, agarrarse nuevamente a todos esos problemas para para evadir las responsabilidades de su gestión, que ha demostrado ser ineficaz y les ha llevado a perder la credibilidad ante la sociedad.

Las pymes alimentarias no reciben el apoyo que merecen y eso puede traer consecuencias catastróficas

Sin embargo, será difícil evitar los efectos negativos y acumulados de tantas decisiones equivocadas por acción u omisión en problemas internos.

Las pymes, una solución necesaria para todos

Si la situación actual y futura no fuese tan grave, habría que pensar que no solamente tenemos un gobierno incompetente, sino que además debe haber en él más de un ‘gafe’, aunque los ministros entran y salen de él como por las puertas abiertas de los comercios en los que han impuesto restricciones energéticas para ‘paliar’ una crisis que vamos a seguir sufriendo por un tiempo indefinido.

Habría que centrarse en ayudar a la gente que sí tiene experiencia para poder ahorrar en costes, en consumos energéticos y en servicios de transportes, acercando el productor primario al consumidor final y ayudando a las pymes a realizar el trabajo de toda su vida aprovechando una cadena de suministros establecida y cercana para el consumidor final.

La producción alimentaria decae por diferentes factores, y entre ellos el muy elevado coste de la energía y los problemas de suministros externos que ralentizan la economía real, además de otros como la disminución actual de las exportaciones a grandes consumidores.

Por todo esto y por el futuro próximo, no podemos dejar perder ni una sola pyme alimentaria más, y se debería permitir vender de forma directa al consumidor final, al menos una parte de su producción, facilitando la conservación del ecosistema próximo y dando el impulso necesario para proporcionar una nueva vida a la España ‘vaciada’.

Quizás haya que cambiar el ‘chip’ en ciertas áreas de actividad y dejar pensar en grandes proyectos, obras o gastos excesivos, incluidas comisiones. y sí aplicar nuevos criterios de ahorro en inversiones adecuadas a resultados concretos, con la colaboración de los empresarios de pymes y profesionales del sector, ayudados por los organismos oficiales.

Hay que escuchar las necesidades de nuestras pymes y buscar soluciones adecuadas

Soluciones reales para nuestras pymes

Un ejemplo a considerar e implantar en zonas geográficas de baja densidad poblacional puede ser la utilización de mataderos ‘modulares’, ajustados a un sacrificio determinado de animales de abasto, anexos a granjas o salas de despiece ya construidas, con las que puedan compartir y complementar instalaciones, cumpliendo siempre en cada caso las normativas sanitarias vigentes y asegurando el bienestar animal.

De esta forma, el ahorro podría ser del 60 al 80 % del coste actual en el caso del ovino y, además, el PVP de algunos productos podría reducirse hasta en un 50 %.

Se podrían situar diferentes tipos de ‘mataderos modulares’ en zonas de pequeños productores para dar servicio a distintos productores próximos geográficamente y que se encuentren cercanos a pueblos importantes.

La ayuda de las CC.AA. es siempre necesaria, ya que de ellas depende la autorización de algunas instalaciones y servicios necesarios propuestos, que no tienen nada que ver con los mataderos móviles autorizados ya en algunos lugares.

La situación, desgraciadamente para la mayoría, seguirá siendo durante un tiempo difícil de prever, haya o no guerra en Ucrania y con un panorama geopolítico y económico que podría complicarse aún más, pero las soluciones más cercanas y puestas en marcha por los profesionales que se juegan su patrimonio, heredado y aumentado mediante su trabajo durante toda su vida y hoy en riesgo evidente, suelen ser las mejores en tiempos de dificultad económica.

Las pymes deben luchar por su futuro próximo porque forman parte de una solución real y además pueden votar, o no, a sus responsables políticos en las próximas elecciones autonómicas o municipales, ya que si no les ayudan con medios económicos, sí pueden autorizarles para defender su patrimonio y el de los consumidores próximos.

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