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<p>La UE se plantea entre tres propuestas para eticar los productos cárnicos de porcino, ovino y aves<br></p>

La UE se plantea entre tres propuestas para eticar los productos cárnicos de porcino, ovino y aves

Los principales agentes del porcino abogan por un etiquetado 'UE' y 'no UE'

Varios de los integrantes de la Organización Interprofesional de Porcino de Capa Blanca (Interporc) se manifestado, en exclusiva a Cárnica 2000, su postura ante las propuestas de etiquetado para carne de porcino, ave y ovino que está barajando la UE.

Según nos explicó el director de Anprogapor, Miguel Ángel Higuera, la Unión Europea está barajando tres opciones:

- Un etiquetado en el que figure si la carne ha sido criada o no en la Unión Europea durante su fase de engorde (los últimos cuatro meses de vida), o cría.

- Un etiquetado en el que figure el país de cría y de sacrificio.

- Un etiquetado en el que figure el país de nacimiento, de cría y de sacrificio, modelo que ya se utiliza en el sector de carne de vacuno.

Según señala Higuera, la primera opción no supondría coste alguno, mientras que la segunda incrementaría los costes un 1,3 por 100, y la tercera un 2,5 por 100, según refleja un estudio que está manejando la UE.

Desde Anprogapor abogan por dar la mayor transparencia posible al sector apostando por el modelo de producción europeo que, además, no supone ningún incremento de costes para los operadores. Asimismo esta opción “no generaría distorsión alguna en el mercado de la UE”. Según Higuera, esta medida estaría apoyada también por países exportadores como Alemania, Holanda, Dinamarca y Bélgica mientras que naciones importadoras como Portugal, Francia, Italia o Inglaterra se oponen para que se priorice la carne de su propio país. “Es una manera de enmascarar el proteccionismo con una barrera psicológica ya que un consumidor comprará antes la carne de su país que la de fuera”. Y añade: “nosotros apostamos por la primera medida ya que es la forma de dar más información al consumidor, pero sin afectar al libre mercado de la Unión Europea”. Aún así señala, “mientras, desde Interporc se debe trabajar en posicionar lo mejor posible la carne española, y yo creo que es la línea de trabajo que se está siguiendo”.

Desde Ancoporc su director, Sergio Fernández, señala que “somos partidarios de aquellas medidas positivas que aporten el mayor número de garantías y que mejoren la trazabilidad del producto”. Y añade “nosotros defenderemos la medida que decida la UE pero creemos que la que menos sobrecoste generará será la de un etiquetado en el que ponga ‘UE’ o ‘no UE’, ya que es algo que será difícil repercutir al consumidor final”.

El secretario general de Aprosa, Manuel González, nos ha señalado que “consideramos más oportuno indicar el nombre o referencia ‘UE’ como indicador del origen de los productos, ya que aplicando el principio de reciprocidad y de mercado interior parece el más idóneo. Hay que tener en cuenta que para los países miembros de la Unión, supuestamente, los controles son equivalentes. En el caso de productos procedentes de países terceros debería indicarse el nombre del país de origen, ya que no ofrece las mismas garantías un producto procedente de Canadá que otro de Vietnam”.

Mientras, Anice es “totalmente contraria al establecimiento de un sistema de etiquetado obligatorio del país de origen ó lugar de procedencia para las carnes, posición que hemos manifestado ante nuestras autoridades -nacionales y comunitarias- desde el inicio de su inclusión en el Proyecto de Reglamento de Información de los Alimentos al Consumidor (Reglamento (UE) 1169/2009)”. Asimismo añaden: “consideramos que la indicación del origen tiene como fin último compartimentar el mercado único y renacionalizar y valorizar las producciones locales sobre las del resto de Estados miembros, una filosofía absolutamente contraria al espíritu de la UE”.

También señalan que “indicar el origen en sectores como el del porcino o la avicultura, cuya producción está estandarizada en toda Europa y donde se emplean las mismas razas y la misma alimentación y manejo e igual modo de producción comunitaria, no deja de ser una información superflua e incluso con tendencia a inducir a error al consumidor y entrar en conflicto o menoscabar las figuras de calidad comunitarias vinculadas al origen (DOPs e IGPs)”.

Por último afirman que “ el etiquetado de origen solo va a traducirse en una carga administrativa y económica para las empresas sin contrapartida para los consumidores”.

Ignasi Pons, del departamento técnico de Fecic, señala que “no estamos de acuerdo con el etiquetado de origen de la carne. Nosotros hemos defendido que no es necesario, porque, entre otras cosas, no entendemos que el consumidor reclame esta información. En todo caso, de hacerse, comprenderíamos que se indicara en el etiquetado de los productos si tiene su origen o no en la Unión Europea, pero nunca que se pusiera el país de origen de los animales/cría/sacrificio, que es lo que se está planteando”.

Por último, desde Cedecarne, señalan que “el etiquetado de origen de los productos alimentarios debería tener un carácter voluntario. Este dato del origen de una carne fresca no forma parte de la información indispensable para el consumidor, porque no contribuye entre otras cosas ni a una alimentación más saludable ni a reforzar la seguridad alimentaria y no representa tampoco un criterio de calidad”. Y añaden “la obligatoriedad de indicar el origen en el etiquetado de las carnes, conllevaría únicamente una carga administrativa y gastos inútiles tanto para los explotadores de las empresas alimentarias como para los consumidores, sin la menor perspectiva de un valor añadido para estos últimos. El explotador de una empresa alimentaria debería por tanto seguir teniendo la opción de decidir, también en el futuro, si quiere indicar voluntariamente el origen de los productos alimentarios puestos a la venta”, y puntualizan “los estudios de consumidores que conocemos hasta la fecha, muestran de forma regular que están principalmente interesados en el precio y la calidad de los alimentos por los que pagan, pero no en un detallado etiquetado del origen, que por otra parte en el caso de carnes procedentes de la UE parten de las mismas garantías en materia de calidad y seguridad alimentaria conforme a la legislación existente”.

Por su parte, Alberto Herranz, director de Interporc, no ha querido entrar a valorar el tema hasta que haya tenido lugar la próxima reunión de la interprofesional a principios de año en la que abordarán este asunto.


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