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¿Qué posturas mantienen los diferentes países de la UE ante las proteínas de laboratorio?

Las proteínas de laboratorio fueron objeto de debate durante el Consejo Europeo de ministros de Agricultura del pasado 23 de enero, un tema que fue abordado tras una petición encabezada por Austria, Francia, Italia y que contó también con el apoyo de las delegaciones checa, chipriota, griega, húngara, luxemburguesa, maltesa, polaca, rumana, eslovaca y española, lo que indica la necesidad de tener más claridad y transparencia sobre esta cuestión.

Durante el debate, distintos países manifestaron sus preocupaciones, dudas y peticiones en torno al impacto potencial de las “prácticas de producción de alimentos basadas en células” en aspectos éticos, económicos, de sostenibilidad, de transparencia, sociales y legales.

La comisaria de Sanidad Stella Kyriakides, celebró la iniciativa de debatir el asunto y se mostró abierta a cooperar estrechamente con los Estados miembro.

Asimismo, señaló que se debe profundizar en el impacto que la carne de laboratorio tendrá en dichos aspectos y aseguró que que la Unión Europea cuenta con “una base muy sólida” en cuanto a seguridad alimentaria y recordó que desde la EFSA se están revisando las guías sobre alimentos nuevos, introduciendo disposiciones actualizadas sobre la evaluación de seguridad y nutricional de este tipo de carne de laboratorio.

La postura de España

España, representada por el secretario general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Fernando Miranda, se unió al apoyó del documento presentado por las delegaciones austriaca, francesa e italiana.

Miranda señaló que la UE debe proteger su modelo de producción y ganadería y que los productos deben evaluarse de forma precisa y cumpliendo en todo caso la normativa de autorización de nuevos alimentos, dando las máximas garantías de seguridad alimentaria y de etiquetado.

Asimismo, remarcó la importancia económica, social, medioambiental y cultural de nuestra ganadería y del sector productor de carne, y justificó la reserva en el uso de determinadas menciones que sólo aplican al sector cárnico y nunca podrán ser empleados en otros productos, ya que eso supondría un engaño a los consumidores

Una postura que desde ANICE han mostrado su satisfacción “porque reflejan el posicionamiento del conjunto de la industria cárnica española”.

Desde ANICE también consideran que “es necesaria una evaluación precisa que ofrezca las máximas garantías de seguridad alimentaria y también definiciones claras de etiquetado, para que salvaguarden las denominaciones cárnicas y se evite cualquier tipo de confusión entre la carne y los alimentos que contienen carne como materia prima principal, con los ultraprocesados de origen vegetal o los que se producen en laboratorio”.

El punto de vista de Austria

Australia apuntó que hay que prevenir de antemano la producción y comercialización de la carne fabricada en laboratorio y manifestó las dudas que tienen los agricultores y la población acerca de esta tendencia.

El representante austríaco pidió un debate exhaustivo antes de la posible autorización de comercialización. También puso de manifiesto las cada vez mayores obligaciones que pesan sobre el sector cárnico en cuanto a medio ambiente, energía y bienestar animal, aspectos que en la producción de la carne de laboratorio “no se tienen en cuenta”, lo que “aumenta la presión competitiva”.

Constató que la carne de laboratorio se crea con muchos aditivos y utilización de energía, “algo que no tiene nada que ver con la carne natural” por lo que “hay contenidos y métodos que repercutirán negativamente en la salud humana y ha de estudiarse”, afirmó.

También apostó por constatar que “para hacer esta carne hay que matar animales, por lo que debemos evitar el greenwashing” y constató que si llega a existir una autorización de mercado en la UE, “debe imponerse un etiquetado estricto, obligando claramente a señalar qué tipo de producto es”.

Austria finalizó su intervención subrayando que los ganaderos son garantía de productos seguros, mientras que la carne de laboratorio no, y por ello, es necesaria “una evaluación de impacto y debate muy exhaustivo entre los Estados miembro”.

Italia se opone frontalmente a las proteínas de laboratorio

Italia se opone frontalmente a los alimentos que ponen en peligro la salud, el bienestar animal y nuestro modelo de desarrollo y derecho a acceder a alimentos de calidad

En base al principio de precaución, el Parlamento italiano, por amplísima mayoría, prohibió la producción, comercialización e importación de estos productos.

El país dejó claro que no está en contra de la investigación y contraste de datos científicos, pero señaló que la UE debe evitar el greenwashing y actuar contra las carnes tratadas con hormonas/animales clonados.

Asimismo, apuntó que este tipo de producción “no sólo debe acogerse al Reglamento de Nuevos alimentos, sino también someterse a un proceso que se ajuste a este nuevo tipo de producción para comprobar sus efectos a largo plazo. Algunos países que han legitimado estos productos tendrán que asumir la responsabilidad de haberlos permitido·.

Francia plantea un debate abierto de todas las partes

Desde el estado francés señalaron que la carne celular plantea todo tipo de dudas: científicas, seguridad de producto, nutrición, medioambiente, éticas, comerciales y que “sustituye la transparencia y desarrollo sostenible que caracterizan a la ganadería tradicional”

Francia también abogó por la necesidad de un “debate amplio antes de abrir el mercado europeo a estos productos” en el que intervengan las instituciones y la sociedad civil en su conjunto, y no sólo la EFSA, como plantea el Reglamento de nuevos alimentos. Hay que “dotar a esta cuestión de la importancia que merece y abordarla específicamente antes de que nos llegue la primera solicitud de aprobación”.

Alemania insisten en un etiquetado claro

Alemania, durante su intervenció, dijo que la carne celular tiene pocas posibilidades de mostrar la sostenibilidad. “Hay que ver su evolución y analizar sus oportunidades y riesgos, así como las consecuencias económicas”, señaló el representante alemán.

Y afirmó que este tipo de productos sólo se podrían comercial en la UE “si respetan las disposiciones de seguridad”. Asimismo apuntó que la protección de los consumidores deberá analizarla la EFSA, previa autorización de comercialización. Aunque para tomar una decisión coherente”necesitamos un etiquetado muy claro de cómo se han elaborado estos productos”.

De todos modos, apuntó que será la demanda de los consumidores la que muestre hasta qué punto esto es aceptado y si realmente podrá ser una alternativa.

Lituania apoya la necesidad de un amplio debate al rspecto

Lituania, por su parte, estuvo de acuerdo en la necesidad de un amplio debate: “Todas las partes interesadas deben participar en esta decisión”, apostilló, y exigió un amplio análisis, “sin llevar al consumidor a la confusión”.

República Checa pide que se tengan en cuenta las preocupaciones e iniciativas planteadas

Desde la República Checa mostraron su apoyan a la nota de la delegación y agradecieron la iniciativa. Señalaron la necesidad de estudiar a fondo todos los parámetros y pidieron a la Comisión que tenga en cuenta “las preocupaciones e iniciativas que subyacen en este documento y hagan los esfuerzos necesarios para hacer una buena consulta a los Estados y la sociedad civil”.

Y recalcó la importancia de asegurar que nuestros productos son respetuosos con el medioambiente y la producción agrícola en la UE, particularmente la calidad de los productos y salud de los consumidores

Polonia también apoya el debate exhaustivo

Polonia también manifestó su apoyo a un debate exhaustivo sobre esta cuestión y apuntó que estos productos encuentran, además, un conflicto de intereses con el sector ganadero y agrícola de la UE.

Grecia también apoyó la nota

Desde Grecia apoyaron la nota presentada y señalaron que el patrimonio europeo está relacionado directamente con la producción de productos tradicionales y pequeñas explotaciones familiares.

“La PAC nos ha permitido ofrecer productos con altos estándares de calidad y seguridad, los productos artificiales causan preocupación: hay que consultar y examinar qué ocurre a nivel social, económico y medioambiental”, dijeron.

Irlanda subraya la importancia de proteger al sector cárnico en la UE

Irlanda indicó durante su intervención que es importante proteger el sector cárnico de la UE y que son necesarios datos científicos sólidos.

Luxemburgo a favor de evitar el uso de denominaciones cárnicas

Desde Luxemburgo señalaron que se trata de un “proceso exhaustivo” y que requiere de “información concreta e independiente para evaluar estos productos”.

Pidieron claridad en el etiquetado y aplicar el Reglamento de nuevos alimentos a estos productos. Asimismo señalaron que “el procedimiento deberá ser detallado e incluir la denominación de venta por la que podrán ser comercializados, y evitar la alusión a productos tradicionales”.

Además, solicitaron a la Comisión “medidas preventivas contra la monopolización de la producción alimentaria” y se mostraron a favor de la diversificación de la producción alimentaria primaria que garantizan los agricultores y ganaderos europeos.

Países Bajos ve estos productos como una oportunidad

Desde Países Bajos entienden las preocupaciones sobre salud púbica y el futuro de los ganaderos, pero a la vez hablan de cómo garantizar la provisión de alimentos en una población creciente.

Ellos ven las proteínas cultivadas como una oportunidad más que una amenaza y señalaron que “es importante respaldar las innovaciones que apoyan métodos de producción para proteínas animales complementarios y no sustitutos de la producción sostenible convencional”. Aunque también constataron que hacen falta más estudios para asegurar la seguridad y el bajo consumo de energía.

Eslovenia ve necesario un correcto etiquetado

Eslovenia dijo que era necesaria una “evaluación de impacto no sólo de los productos, sino de cómo afectan al sector ganadero y al medioambiente” e insistió en la necesidad de un correcto etiquetado.

Bulgaria pide una evaluación de impacto de la carne artificial

Bulgaria también afirmó estar de acuerdo con el debate exhaustivo sobre este producto. También apoyan el llamamiento a la Comisión para que garantice que estos productos no puedan ser etiquetados como carne, y solicitan una evaluación de impacto general sobre la carne artificial y una consulta amplia

Dinamarca ve con buenos ojos las nuevas soluciones

Dinamarca, por su parte ve con buenos ojos el desarrollo de nuevas soluciones biotecnológicas para proteínas sostenibles. Señaló, al respecto que “hay que ver los aspectos positivos, no sólo negativos” y apuntó que la normativa sobre nuevos alimentos es una buena base para analizar estos productos.

Asimismo, Dinamarca manifestó su apoyo al “etiquetado claro, que no engañe al consumidor”.

Hungría comparte la preocupación de la mayoría de los Estados miembro

Desde Hungría compartieron la preocupación de la mayoría de los Estados miembro, y sugirió que estos productos pueden tener consecuencias negativas impredecibles sin una evaluación de impacto exhaustiva.

Asimismo, Hungría manifestó que estos productos elaborados en laboratorio impactará en el declive de la ganadería tradicional en zonas rurales.

Eslovaquia reticente a las proteínas cultivadas

Eslovaquia apoyan también la nota presentada y aunque en este país no hay como tal prohibición de estos productos, están reflexionando sobre su implantación. Asimismo, constató que la denominación comercial de los productos sintéticos deberá ser muy clara.

Croacia, apoyan a los ganaderos

Desde Croacia señalaron que estos productos deben ser muy cuestionados y los ciudadanos “tendrán que expresar su opinión al respecto”

Asimismo, apoyan a los ganaderos y están de acuerdo con el llamamiento a la Comisión para una evaluación de impacto exhaustiva previa consideración de la autorización

Portugal señala que hay que evaluar el impacto a futuro

Aunque Portugal no pudo firmar en su momento la nota, quiso dejar constancia durante su intervenció su apoyo a la nota presentada por los 13 Estados miembro y señaló que hay que analizar el impacto a futuro en nuestros países de estos productos: dimensión social relacionada con la salud y el empleo, el desarrollo económico de las zonas rurales e impacto medioambiental que esto tendrá.

Desde Portugal consideran que “es un método de producción que económicamente será destructivo para la ganadería, ni de lejos sostenible en las tres dimensiones”.

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