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La autoridad europea de seguridad alimentaria propone normas sanitarias más sencillas para comercios minoristas

EFSA (European Food Safety Authority) ha publicado un documento con sus propuestas para simplificar en los pequeños comercios minoristas como las carnicerías la gestión de la seguridad alimentaria.

El objetivo es superar la combinación de obstáculos administrativos, organizativos y técnicos que llevan a que muchos pequeños minoristas de alimentos tengan dificultades para cumplir con los requisitos de los sistemas de gestión de inocuidad de los alimentos existentes (SGIA).

En particular, la aplicación del análisis de riesgos a menudo complejas y Puntos Críticos de Control (HACCP) pueden estar más allá de la capacidad de los establecimientos que pueden emplear solamente un puñado de personal.

Este nuevo enfoque (que puede consultarse en este enlace al diario de la EFSA) incluye directrices sobre cómo identificar los peligros biológicos, químicos y físicos más relevantes en cada etapa del proceso de producción de alimentos, las actividades o prácticas que hacen que los peligros más probable que ocurra y las medidas de control adecuadas.

En concreto, ha desarrollado FSMS simples para cinco tipos de empresa alimentaria pequeña: una carnicería, una tienda de comestibles, una panadería, una pescadería y una tienda de helados - que son fáciles de entender y aplicar.

El nuevo enfoque utiliza diagramas de flujo para resumir las etapas de producción, un cuestionario adjunto, y tablas simples para tomar minoristas a través del proceso de gestión de seguridad alimentaria de la identificación del peligro a medidas de control.

Como señala Marta Hugas, directora de la unidad de peligros biológicos y contaminantes de la EFSA, "algunos aspectos de las normas de higiene alimentaria actuales pueden ser un problema para las pequeñas empresas, en particular cuando los recursos son escasos o falta experiencia.

"Este enfoque más simple, que la Comisión Europea nos pidió que desarrollar, haría más fácil a esos operadores identificar los peligros y tomar medidas para contrarrestarlos. Es una respuesta práctica a un problema conocido que podría beneficiar a los consumidores y las empresas alimentarias por igual".

El sistema simplificado significa, por ejemplo, que los minoristas no están obligados a tener un conocimiento detallado de los riesgos específicos. Sólo tienen que ser conscientes de que los peligros o alérgenos biológicos, químicos y físicos pueden estar presentes y que si no se llevan a cabo actividades de control clave (como el almacenamiento en refrigeración correcta o la separación de las materias primas de los productos cocidos) podría aumentar la exposición de los consumidores a un peligro.

 

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